
Copa Davis: Frana rompe con la tradición y apuesta por una Argentina más versátil en Neuquén
RedacciónEl escenario será el estadio Ruca Che, con capacidad para 3.000 espectadores, donde el equipo argentino afrontará un cruce que parte con un marcado favoritismo deportivo debido a que Turquía no cuenta con singlistas ni doblistas ubicados entre los 200 mejores del mundo.
Pero para Frana, la elección de Neuquén y de la superficie no responde solamente a las características del rival. También forma parte de una mirada diferente sobre el presente del tenis argentino y sobre las posibilidades de sus jugadores fuera del polvo de ladrillo.
“Se veía con buenos ojos que los chicos prácticamente no cambien de superficie, que no les cambien las condiciones de juego”, explicó Frana al analizar la decisión.
El capitán señaló que los tenistas argentinos llegan después de cuatro o cinco semanas de competencia sobre cemento y que obligarlos a realizar una adaptación rápida al polvo de ladrillo para luego regresar a una cancha dura bajo techo podía implicar riesgos.
“El hecho de pasar al polvo y después que en la continuidad de la temporada tengan que volver a jugar en cancha dura bajo techo, había cierto riesgo de lesiones propio de los cambios de superficie o de las adaptaciones rápidas, forzadas”, detalló.
La explicación también fue respaldada por Francisco Cerúndolo, uno de los convocados para la serie y número uno del tenis argentino.
“Es muy positivo. Venimos hace uno o dos meses jugando en cemento y la gira sigue, así que nos viene bien a todos no cambiar”, había señalado Cerúndolo tras alcanzar los octavos de final del US Open.
Una decisión que va más allá de la superficie
La determinación de Frana abrió, sin embargo, una discusión que excede la conveniencia inmediata del calendario. El capitán entiende que el tenis argentino también modificó sus características y que actualmente cuenta con jugadores capaces de competir en diferentes superficies.
“La decisión también tiene que ver con que vamos teniendo jugadores con un rendimiento similar en superficies como en la que vamos a jugar acá”, sostuvo.
Frana comparó esta realidad con la de otras épocas, cuando existían jugadores mucho más identificados con una determinada superficie y cuya eficacia podía cambiar drásticamente al pasar del polvo de ladrillo al cemento o al césped.
“Antes, cuando yo jugaba y más atrás en el tiempo también, pasaba que había jugadores contra los que sabías que no podías perder en polvo de ladrillo. Directamente no podían jugar, se caían. Y esos mismos, en cemento o más todavía en césped, si te tocaban, no la veías”, explicó.
Como ejemplo mencionó Wimbledon, donde determinados jugadores podían representar una dificultad completamente diferente por las características de la superficie.
Según su análisis, esa separación entre especialistas se redujo con la evolución del circuito.
“Hoy, con ajustes menores, los jugadores pueden adaptar su juego a una superficie u otra”, planteó.
Y trasladó esa lectura directamente al equipo argentino.
“Nuestro tenis evolucionó de una manera que nos permite tener posibilidades en distintos escenarios. Debemos hacer un cambio de mentalidad”, afirmó Frana.
Los números que respaldan la nueva mirada
Los registros de algunos de los jugadores convocados permiten observar esa mayor adaptación entre superficies.
Francisco Cerúndolo, de 28 años y ubicado en el puesto 23 del ranking mundial, es el número uno argentino. En polvo de ladrillo registra 95 victorias y 60 derrotas, con una efectividad del 61,29%.
Sobre cemento, su registro es de 63 triunfos y 60 derrotas, equivalente a una efectividad del 51,21%. En césped acumula 12 victorias y 11 caídas, con un 52,17%.
Además, dos de los cinco títulos que consiguió durante su carrera fueron obtenidos sobre césped.
Otro de los casos que observa Frana es el de Thiago Tirante. El platense tiene 25 años y ocupa el puesto 52 del ranking. Su recorrido sobre césped es todavía escaso, pero sus estadísticas entre polvo de ladrillo y cemento aparecen más equilibradas.
En arcilla registra 23 victorias y 16 derrotas, con una eficacia del 58,97%, mientras que sobre cancha dura suma 12 triunfos y 10 derrotas, con un 54,54%.
Su evolución reciente también incluyó actuaciones destacadas: alcanzó los cuartos de final del Masters 1000 de Cincinnati y los octavos de final del Masters 1000 de Canadá.
Navone, el contraste dentro del equipo
El tercer singlista convocado para la serie es Mariano Navone, de 25 años y 45° del ranking mundial.
Su estadística presenta una diferencia más marcada entre superficies y representa un perfil más cercano a la tradición del tenis argentino. Con un juego principalmente de fondo de cancha, registra una efectividad del 57,89% sobre polvo de ladrillo, mientras que sobre cemento baja al 31,81%.
Precisamente por esa característica, la ausencia de Tomás Etcheverry generó interrogantes. El jugador también formó parte de la consideración de Frana para la serie.
El capitán explicó que Etcheverry estuvo disponible, pero que decidió otorgar la oportunidad a otros integrantes del equipo.
“Tomy estuvo a disposición, pero entendí que había jugadores que estaban haciendo mérito para tener su posibilidad”, explicó.
Frana remarcó, de todos modos, que el tenista continúa formando parte de la estructura argentina y destacó su experiencia.
“Sigue siendo parte del equipo porque ha demostrado toda su jerarquía, incluso en partidos de Copa Davis”, sostuvo.
Además, valoró su reciente actuación en el US Open y explicó que la convocatoria de otros jugadores apunta a ampliar la experiencia disponible dentro del seleccionado.
“Afortunadamente tuvo un muy buen torneo en el US Open y simplemente se le dio posibilidades a otros jugadores para que también ellos puedan ir sumando horas y sintiéndose más cómodos porque cuantos más jugadores tengamos con experiencia, eso hará que el equipo a futuro sea más fuerte”, analizó.
Una Argentina con más alternativas
La decisión de jugar en superficie dura en Neuquén aparece así vinculada a una transformación más amplia que Frana observa dentro del tenis argentino.
El capitán considera que las exigencias del circuito internacional obligaron a los jugadores a desarrollar recursos para competir en diferentes escenarios y que esa evolución puede convertirse en una herramienta para la Copa Davis.
“Nuestros tenistas han tenido una enorme evolución propia del circuito, que te va llevando a esa adaptación. Hoy necesitás rendir bien en otras superficies”, afirmó.
Para Frana, esa adaptación amplía las posibilidades del equipo a la hora de definir dónde jugar una serie y cómo plantear cada enfrentamiento.
“Eso ha llevado a que los chicos vayan adquiriendo una gran capacidad y han demostrado toda su jerarquía en otras superficies”, sostuvo.
Y cerró su análisis con una conclusión que sintetiza el cambio de paradigma que busca instalar en el seleccionado:
“Eso nos hace más fuertes y nos da posibilidades, dependiendo del adversario u otras situaciones, tener más opciones sobre el piso en que jugar”.
En Neuquén, entonces, Argentina no solamente buscará avanzar frente a Turquía. La serie también será una prueba de una nueva concepción del equipo: una selección que pretende dejar atrás la identificación casi exclusiva con el polvo de ladrillo y aprovechar una generación de tenistas con mayor capacidad de adaptación.


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