
Neuquén proyecta una nueva red de accesos: cruces elevados, Autovía Norte continua y un bypass para Centenario
RedacciónLa movilidad de ingreso y egreso a Neuquén capital se encamina hacia una transformación estructural. El Gobierno provincial trabaja en un conjunto de obras que apunta a eliminar los principales puntos de interrupción de la Autovía Norte y convertir ese corredor en una vía de circulación rápida y continua.
El programa, anunciado por el gobernador Rolando Figueroa y el intendente Mariano Gaido, contempla una inversión estimada en USD 175 millones y no se limita a resolver un único cruce: busca modificar la lógica actual de circulación en el sector norte de la ciudad y mejorar la conexión con localidades del área metropolitana.
La ministra de Infraestructura, Tanya Bertoldi, explicó los alcances del proyecto y describió las dificultades que actualmente presenta la traza durante una entrevista con LU5.
La funcionaria planteó que el objetivo central es que la Autovía Norte —corredor asociado a la histórica Ruta 22— deje de funcionar como una sucesión de cruces perpendiculares que obligan a reducir la velocidad y generan puntos de congestión.
La solución diseñada consiste en elevar la traza principal de la autovía en los sectores más conflictivos, mientras el tránsito transversal circulará por debajo.
“Hablamos de cruces aéreos, y entonces la autovía va a ser una vía directa, sin interrupciones perpendiculares”.
La denominación técnica utilizada por Vialidad Provincial para esta modalidad es la de “circulación rápida”.
Casimiro Gómez y Los Paraísos, los dos puntos críticos
La planificación provincial identifica inicialmente dos sectores donde la interferencia entre los distintos movimientos vehiculares genera buena parte de los problemas actuales.
Uno de ellos es el cruce de Casimiro Gómez, que Bertoldi calificó como un punto particularmente complejo. Allí funciona una doble rotonda que la ministra describió como “rarísima”, a la que además atribuyó deficiencias vinculadas con la iluminación y la señalización.
La consecuencia es un tránsito que tiende a trabarse y acumularse, especialmente en momentos de mayor circulación.
El segundo sector señalado es el cruce con avenida Los Paraísos. La obra había sido inaugurada recientemente, pero la dinámica del tránsito obligó a incorporar posteriormente una colectora.
El motivo fue el incremento de los accidentes asociados a la forma en que los vehículos se incorporaban directamente a la autovía.
Frente a ambos escenarios, la propuesta es cambiar la configuración del corredor para separar físicamente el tránsito principal del que necesita atravesarlo.
Una obra que quedó incompleta
Uno de los aspectos políticos y técnicos que atraviesan la explicación del proyecto es el origen de las deficiencias actuales.
Bertoldi sostuvo que varios de los elementos que hoy deben completarse ya estaban contemplados en el proyecto original de la Autovía Norte. Entre ellos mencionó los cruces y los rulos previstos en el sector del Cañadón de las Cabras.
La funcionaria formuló una crítica directa al proceso de ejecución de aquella obra.
“La obra se había proyectado, o sea, el proyecto estuvo bien, pero la obra estuvo mal”.
Según explicó, durante el período transcurrido entre el diseño y la licitación se produjeron modificaciones presupuestarias que terminaron afectando el alcance de los trabajos.
La referencia se vincula con la gestión del exgobernador Omar Gutiérrez, período durante el cual la obra recibía financiamiento de infraestructura del Gobierno nacional de Alberto Fernández, a través del entonces ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis.
El resultado fue una infraestructura que quedó parcialmente ejecutada y que mantiene un problema de capacidad particularmente visible en el tramo previo al ingreso por Casimiro Gómez.
Actualmente, la autovía conserva doble circulación hasta la zona de Ruta 67, pero posteriormente se produce una reducción que genera un embudo.
Bertoldi cuestionó esa situación:
“Eso no tendría que haber sucedido nunca”.
La Ruta 67 también entra en el esquema
La estrategia no está pensada exclusivamente para resolver los accesos inmediatos a la capital provincial.
Otro de los componentes centrales es la Ruta Provincial 67, conocida como la “ruta del petróleo” por su conexión con el área de Vaca Muerta y la circulación vinculada con la actividad hidrocarburífera.
La duplicación de esta ruta ya se encuentra en ejecución y registra un avance cercano al 30%.
De acuerdo con las previsiones expresadas por la ministra, la obra podría quedar terminada durante el próximo año, incorporando mayor capacidad a uno de los corredores estratégicos para la actividad productiva de la provincia.
Pero el esquema incluye además una nueva conexión que pretende modificar la circulación en Centenario.
Un bypass financiado por YPF para sacar tránsito pesado de Centenario
Antes de finalizar el año, la Provincia prevé licitar un bypass que conectará la Ruta 67 con la Ruta 7, en las proximidades de Centenario.
La obra tendrá financiamiento de YPF, a través de un fondo destinado a infraestructura, y también tendrá una función urbana: constituirse en una alternativa de acceso oeste a Centenario por el sector de la meseta.
El objetivo es evitar que una parte importante del tránsito pesado relacionado con la actividad hidrocarburífera continúe atravesando el área urbana de Centenario y Vista Alegre.
La circulación de vehículos vinculados con Vaca Muerta constituye una de las principales razones por las que el Gobierno provincial busca generar nuevos corredores capaces de absorber el movimiento productivo sin trasladarlo directamente a sectores urbanos.
Bertoldi anticipó la intención de acelerar los plazos:
“Queremos aprovechar el verano para que este bypass también esté en ejecución”.
La referencia a la temporada estival responde, entre otros factores, a las dificultades que las bajas temperaturas patagónicas generan para determinados trabajos de construcción con hormigón.
Un cronograma que podría extenderse durante dos años
El volumen de las obras y, especialmente, la necesidad de intervenir sobre corredores que permanecen operativos hacen que el proyecto no tenga una ejecución inmediata.
Bertoldi estimó que los trabajos licitados esta semana sobre la Autovía Norte demandarán al menos dos años.
El plazo está condicionado no solamente por la magnitud de las intervenciones, sino por la obligación de mantener la circulación mientras se construyen las nuevas estructuras.
Uno de los puntos más sensibles será el momento en que sea necesario intervenir sobre Casimiro Gómez.
La Provincia deberá contar previamente con el acceso alternativo que conecta con el puente hacia Cipolletti, completamente habilitado. La razón es operativa: no resulta viable cerrar simultáneamente los dos principales puntos de conexión.
“Es un trabajo que nos va a llevar un tiempo más”.
La planificación de los desvíos se realiza en coordinación entre Provincia, Municipalidad de Neuquén, Vialidad y las empresas adjudicatarias, con especial atención a los recorridos alternativos para los habitantes del Z1, uno de los sectores que actualmente utiliza ese cruce para ingresar a la ciudad.
Una transformación que apunta más allá del tránsito
El proyecto supone una intervención de largo plazo sobre uno de los corredores más utilizados del área metropolitana neuquina.
La intención oficial es que la Autovía Norte deje de operar como una vía fragmentada por cruces transversales y pueda asumir una función de corredor rápido y continuo, mientras los accesos secundarios se resuelven mediante pasos inferiores y estructuras específicas.
El esquema se complementa con la duplicación de la Ruta 67 y la futura construcción del bypass de Centenario, conformando una estrategia que busca distribuir el tránsito y reducir la presión sobre los corredores urbanos.
La ministra reconoció que se trata de obras largamente postergadas y pidió contemplar los tiempos necesarios para ejecutarlas sin paralizar completamente la circulación.
“Se tendrían que haber hecho mucho tiempo atrás”.
Y vinculó el resultado esperado con un objetivo que excede la ingeniería vial:
“La calidad de vida a todos los que circulamos por ahí”.
El desafío, ahora, será transformar un proyecto de gran escala en una solución concreta para una circulación que diariamente enfrenta congestión, cruces conflictivos y una demanda creciente asociada tanto al crecimiento urbano como a la expansión productiva de Vaca Muerta.


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