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Provincia y Municipio consolidan una obra histórica que beneficiará a más de 68 mil vecinos

Con una inversión superior a los 6.800 millones de pesos, el gobierno provincial inauguró una infraestructura clave para integrar sectores urbanos en expansión, fortalecer la prevención ante crecidas y avanzar en la recuperación histórica del brazo Todero del río Limay.
Neuquén, la CapitalRedacciónRedacción

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El gobernador Rolando Figueroa encabezó este martes la inauguración del Puente Anaya en la ciudad de Neuquén, una obra considerada estratégica dentro del esquema de planificación urbana, gestión hídrica y recuperación ambiental que impulsa la provincia. El acto contó con la participación del intendente Mariano Gaido y de la ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, Leticia Esteves.

La nueva infraestructura vial se emplaza sobre la prolongación de calle Anaya, en el acceso al barrio La Zagala, y representa una intervención fundamental para mejorar la conectividad entre distintos sectores de la capital neuquina, especialmente en una zona que registra un sostenido crecimiento demográfico y urbanístico.

Con una extensión total de 60 metros distribuidos en dos tramos de 30 metros y un ancho de 20 metros, la estructura fue diseñada para garantizar condiciones seguras de circulación, accesibilidad y evacuación ante eventuales contingencias hídricas vinculadas al río Limay.

Durante la inauguración, Figueroa destacó el trabajo articulado entre Provincia y Municipio para concretar una obra que era considerada una deuda pendiente para el sector.

"La municipalidad había hecho una gran avenida, había realizado todos los accesos y faltaba este puente", señaló el mandatario provincial al remarcar la importancia de la coordinación institucional para avanzar en proyectos de impacto estructural.

En esa línea, sostuvo que "como la provincia tiene que trabajar en los recursos hídricos, fue muy importante ponernos de acuerdo para poner en valor este sector de la ciudad", resaltando la articulación entre ambas administraciones para concretar la intervención.

El gobernador también puso en valor el trabajo desarrollado por la Subsecretaría de Recursos Hídricos y afirmó que "es una obra para la cual se ha trabajado mucho", destacando el carácter estratégico del proyecto dentro de la política de infraestructura provincial.

Además, vinculó la experiencia adquirida con la ejecución del Puente Anaya a futuras intervenciones de magnitud previstas en el interior neuquino. En ese sentido, anunció que el próximo 1 de julio comenzarán las obras del puente sobre el arroyo Carranza, una infraestructura que definió como similar en características técnicas, aunque de dimensiones considerablemente mayores.

"Es un día de muchísima felicidad por poder concretar, después de tanto tiempo, este puente que lleva una inversión muy importante de todos los neuquinos", expresó Figueroa al cierre de su discurso.

Una conexión clave para el desarrollo urbano

Por su parte, el intendente Mariano Gaido destacó el impacto que tendrá la nueva infraestructura en la movilidad urbana y en la integración de distintos barrios de la ciudad.

"La calle Anaya necesitaba este puente para comunicar todos los barrios que están hacia el sur de la ciudad", afirmó el jefe comunal, quien recordó que se trata de una de las principales arterias de circulación vehicular de la capital.

Gaido calificó a la obra como "uno de los puentes más importantes que tenemos hoy en la ciudad" y subrayó que fue ejecutada con financiamiento provincial.

"Se hizo con fondos neuquinos y eso habla de la eficiencia del trabajo conjunto entre la Provincia y el Municipio", sostuvo, al tiempo que destacó el valor de la cooperación institucional para concretar proyectos de gran escala.

Seguridad, ambiente y prevención

La ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, Leticia Esteves, remarcó que el alcance de la obra trasciende la conectividad vial y se inscribe dentro de una estrategia más amplia de ordenamiento ambiental y mitigación de riesgos.

"No es solamente una obra de conectividad vial, sino también de seguridad para todos los vecinos que viven en la zona", aseguró.

La funcionaria destacó que la inversión provincial superior a los 6.800 millones de pesos permitirá no sólo mejorar la comunicación entre barrios, sino también fortalecer la capacidad de respuesta frente a eventuales crecidas del río Limay.

Asimismo, señaló que la infraestructura tendrá un impacto determinante en la futura sistematización del brazo Todero y en la recuperación ambiental de uno de los sectores más sensibles del sistema hídrico urbano.

Recuperar un brazo histórico del río Limay

La construcción del Puente Anaya forma parte de un proyecto integral impulsado por la Subsecretaría de Recursos Hídricos destinado a reactivar y recuperar el brazo Todero, un cauce secundario del río Limay que perdió gran parte de su funcionalidad hidráulica a partir de las transformaciones generadas por la construcción de la represa El Chocón y el avance de la urbanización durante las últimas décadas.

La intervención busca restablecer el funcionamiento natural del sistema fluvial, mejorando el escurrimiento de las aguas y recuperando dinámicas hidráulicas alteradas durante más de cincuenta años.

Los trabajos también apuntan a reducir los problemas ambientales y sanitarios que actualmente genera la escasa circulación hídrica en los brazos secundarios del río, muchos de los cuales funcionan como cuerpos de agua aislados con limitada renovación.

La relevancia de la obra adquiere una dimensión aún mayor en el contexto de la prolongada crisis hídrica que atraviesa la cuenca del Limay. Más de una década de sequía provocó una significativa reducción de caudales, favoreciendo la proliferación de vegetación en los cauces secundarios y disminuyendo su capacidad de conducción ante posibles crecidas extraordinarias.

Infraestructura para mitigar riesgos futuros

Uno de los objetivos centrales del proyecto fue garantizar condiciones seguras de evacuación y accesibilidad para los barrios cercanos frente a escenarios de emergencia hídrica.

Por esa razón, el puente fue diseñado bajo estrictos parámetros hidráulicos que permiten mantener su operatividad incluso ante situaciones de máximos caudales.

La obra también incluyó tareas complementarias de saneamiento y sistematización hídrica vinculadas a la futura reapertura del brazo Todero, considerada una de las intervenciones ambientales más importantes proyectadas para la ciudad de Neuquén en los últimos años.

Durante su ejecución se generaron aproximadamente 30 puestos de trabajo en los momentos de mayor actividad y se realizaron adecuaciones sobre redes de agua potable, gas natural, energía eléctrica y fibra óptica.

Según las estimaciones oficiales, la infraestructura beneficiará de manera directa e indirecta a más de 68.000 habitantes de la capital provincial.

Más allá de su impacto en la circulación urbana, el Puente Anaya se consolida como una pieza central dentro de la estrategia provincial orientada a la mitigación de riesgos hídricos, la recuperación ambiental de los sistemas fluviales y la planificación sostenible del crecimiento urbano de Neuquén.

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