
Bullrich profundiza la interna libertaria y apunta contra Adorni: “No entiendo por qué Milei lo sostiene”
La tensión interna dentro del gobierno de Argentina sumó un nuevo capítulo de máxima gravedad política luego de que Patricia Bullrich realizara durísimas declaraciones contra el jefe de Gabinete Manuel Adorni en conversaciones reservadas mantenidas con senadores opositores y aliados durante la sesión realizada este jueves en el Senado.
Según reconstrucciones surgidas de distintos interlocutores parlamentarios, Bullrich habría afirmado que dentro del oficialismo existía conocimiento previo sobre las conductas atribuidas a Adorni y cuestionó directamente el respaldo político del presidente Javier Milei.
“Todos sabemos que Adorni está sucio. No entiendo por qué Milei lo defiende”, habría expresado Patricia Bullrich durante conversaciones mantenidas en los pasillos del Senado.
Las declaraciones se produjeron mientras se desarrollaba la sesión vinculada al tratamiento del pliego del juez Carlos 'Coco' Mahiques, en un clima atravesado por fuertes especulaciones políticas sobre el impacto que el caso Adorni podría tener sobre la estabilidad del oficialismo y las perspectivas electorales del presidente.
Una interna que ya no se oculta
De acuerdo con versiones difundidas en ámbitos legislativos, Bullrich mantuvo diálogos de alto voltaje político con representantes de distintos bloques, incluidos sectores radicales y peronistas, en los que habría dejado trascender información sensible sobre discusiones internas ocurridas dentro de la Casa Rosada.
Entre las afirmaciones atribuidas a la ex ministra de Seguridad figura también la supuesta evaluación realizada el año pasado por el entorno presidencial para desplazar políticamente a Adorni enviándolo a ocupar una banca legislativa.
“Había que bajarle el copete, porque se sabía lo que estaba haciendo”, habría señalado Bullrich en referencia al jefe de Gabinete.
La versión adquiere relevancia política porque instala la hipótesis de que sectores del oficialismo conocían previamente cuestionamientos vinculados al manejo interno de Adorni, pero optaron por sostenerlo políticamente.
En ese contexto, la frase que más impacto generó entre dirigentes opositores y oficialistas fue la presunta autorización política que Bullrich habría deslizado respecto de eventuales embestidas parlamentarias contra el funcionario.
“Si ustedes lo quieren matar, mátenlo, no es mi problema”, habría dicho la senadora ante legisladores presentes en la conversación.
Crisis de liderazgo y caída en las encuestas
El enfrentamiento entre Bullrich y Adorni ocurre en medio de un creciente deterioro interno dentro del oficialismo, atravesado por denuncias de corrupción, tensiones económicas y una caída sostenida de la imagen presidencial en distintos estudios de opinión pública.
En paralelo, comenzaron a multiplicarse dentro del establishment económico y político las versiones sobre una eventual reconfiguración del liderazgo libertario hacia el escenario electoral de 2027.
Distintos sectores empresariales y dirigentes alineados históricamente con el oficialismo observan con preocupación el desgaste político de Milei y analizan alternativas de recambio dentro del espacio.
En ese marco, Bullrich aparece nuevamente posicionándose como figura competitiva dentro del tablero opositor-libertario, mientras intenta consolidarse como una referencia de continuidad política y gobernabilidad frente al desgaste del núcleo duro presidencial.
Del conflicto personal al cuestionamiento económico
La tensión ya no se limita únicamente a diferencias vinculadas al caso Adorni. En las últimas semanas, Bullrich también comenzó a tomar distancia del rumbo económico impulsado por el Gobierno y del esquema diseñado por el ministro Luis Caputo.
En ese contexto se inscribe además su reciente acercamiento al ex ministro Domingo Cavallo, uno de los críticos más duros del programa económico libertario.
Mientras tanto, dentro del oficialismo crece la preocupación por el impacto político del escándalo y por la posibilidad de que la crisis termine erosionando no solo al jefe de Gabinete, sino también al liderazgo presidencial.
La disputa ya dejó de ser una diferencia interna aislada y empieza a mostrar señales de fractura política dentro del corazón del oficialismo.


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