Menem no quiere ser jefe de Gabinete y maniobra para que lo elijan a Petri
La crisis política que atraviesa el oficialismo nacional tras el debilitamiento de Manuel Adorni abrió una disputa silenciosa pero determinante en la cúpula del poder. En ese escenario, Martín Menem se convirtió en una pieza central, no por su voluntad de ascenso, sino por su resistencia a ocupar un cargo que, según su propia lectura, puede resultar letal para su proyección política.
De acuerdo a fuentes con acceso a la dinámica interna de La Libertad Avanza, el presidente de la Cámara de Diputados rechaza la posibilidad de asumir la Jefatura de Gabinete, una opción impulsada con firmeza por Karina Milei, quien ya inició gestiones para definir el reemplazo de Adorni, hoy en una posición comprometida tras revelaciones sobre pagos en efectivo por refacciones en su propiedad.
La tensión escaló el lunes, cuando la hermana del Presidente se trasladó de urgencia al Congreso para mantener un encuentro con Menem, en lo que fue interpretado como un intento directo de persuadirlo para dar el salto a la Casa Rosada. Sin embargo, el episodio dejó señales ambiguas: el legislador riojano se retiró del lugar a los pocos minutos de su llegada, alegando compromisos mediáticos, lo que en el oficialismo fue leído como un gesto de evasión deliberada.
Una “picadora de carne” en el corazón del poder
En su entorno más cercano, Menem no oculta su diagnóstico: “la Jefatura de Gabinete es una picadora de carne”, repite en privado, convencido de que aceptar ese rol implicaría un desgaste político irreversible. Bajo esa premisa, comenzó a mover piezas para instalar una alternativa: el nombre de Luis Petri.
El diputado mendocino, con quien Javier Milei construyó una relación de cercanía durante su paso por el Ministerio de Defensa, aparece como la opción preferida del Presidente en caso de concretarse un recambio. Sin embargo, esta alternativa choca con la visión de Karina Milei, quien no considera a Petri como parte de su núcleo de confianza política.
Perfil alto y señales cruzadas
En paralelo, el incremento de la exposición mediática de Menem durante los últimos días no pasó desapercibido. Dentro del oficialismo, algunos interpretan este movimiento como una estrategia para blindar su posición al frente de la Cámara de Diputados, mientras otros lo leen como una jugada oportunista en medio del deterioro de Adorni.
Lo concreto es que el legislador mantiene una posición ambigua: evita confrontar abiertamente con Karina Milei, pero tampoco cede ante la presión. Incluso, según fuentes partidarias, ha optado por esquivar encuentros directos para no tener que rechazar formalmente la propuesta.
El factor Milei y la disputa de poder
En este tablero, el rol de Javier Milei introduce una variable adicional. El Presidente continúa sosteniendo públicamente a Adorni, con quien incluso se mostró recientemente, pero en paralelo deja trascender su preferencia por Petri como eventual reemplazante.
No obstante, en el oficialismo reconocen un dato clave: “cuando Karina define, se impone”. Así ocurrió en decisiones previas, como la designación en el Ministerio de Justicia, y todo indica que este caso podría no ser la excepción.
La disputa, lejos de resolverse, expone una tensión estructural dentro del gobierno libertario: la puja entre el círculo presidencial y la construcción política más amplia, en un contexto donde cada movimiento redefine equilibrios de poder.







