
VPH: qué hay que saber sobre el virus que puede afectar a 8 de cada 10 personas
RedacciónEn la mayoría de los casos, el organismo logra controlar la infección. Sin embargo, algunos tipos de VPH considerados de alto riesgo pueden permanecer durante años y provocar alteraciones celulares que, con el tiempo, pueden derivar en distintos tipos de cáncer.
Así lo explicó el Dr. Fernando Burgos (M.N. 81.759), integrante del departamento científico de Fundación Vacunar, quien destacó la importancia de la prevención y los controles.
“En la mayoría de los casos, el organismo controla la infección; el riesgo de desarrollar cáncer aparece cuando ciertos tipos de alto riesgo persisten durante años”.
El especialista también remarcó que los hombres pueden adquirir y transmitir el virus sin saberlo y desarrollar verrugas genitales y cáncer de pene, ano u orofaringe.
“Vacunar a los varones protege su salud y ayuda a disminuir la circulación del virus”.
El impacto del VPH en Argentina
De acuerdo con las estimaciones de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) para 2024, en Argentina se registraron como estimación 4.679 nuevos casos y 2.662 muertes por cáncer de cuello uterino, una cifra que equivale, en promedio, a más de siete muertes por día.
Burgos aclaró que se trata de estimaciones y no de un conteo diario de diagnósticos o fallecimientos. Además, señaló que el Ministerio de Salud informó una tasa de mortalidad de 8,2 cada 100.000 mujeres por esta enfermedad.
Frente a este escenario, la vacunación constituye una de las principales herramientas de prevención. La vacuna protege contra los tipos de VPH que incluye y, de esa manera, contribuye a prevenir infecciones, lesiones precancerosas y cánceres asociados, especialmente el de cuello uterino.
El especialista mencionó como ejemplo el impacto observado en Inglaterra, donde la tasa de cáncer de cuello uterino fue 87% menor en el grupo al que se ofreció la vacuna a los 12 y 13 años, en comparación con generaciones anteriores que no habían sido vacunadas. Burgos aclaró que ese porcentaje refleja el impacto de un programa de vacunación sobre una población y no representa un porcentaje de protección individual.
Una dosis a los 11 años
En Argentina, el Calendario Nacional de Vacunación establece una dosis de la vacuna contra el VPH a los 11 años para chicas y chicos. La aplicación es gratuita en los vacunatorios y centros de salud públicos.
La estrategia busca brindar protección antes de una eventual exposición al virus y aprovechar la respuesta inmunitaria propia de esa etapa de la vida.
Para quienes no recibieron la vacuna en la edad correspondiente, el Ministerio de Salud contempla el acceso gratuito para mujeres nacidas a partir de 2000 y varones nacidos a partir de 2006 que sean menores de 26 años al momento de vacunarse. El esquema puede variar de acuerdo con la edad y determinadas condiciones de salud.
Burgos señaló que, después de los 26 años, la conveniencia de la vacunación debe evaluarse de manera individual con un profesional de la salud.
También aclaró que haber tenido VPH no significa necesariamente haber estado expuesto a todos los tipos incluidos en la vacuna. Sin embargo, la vacuna previene nuevas infecciones, pero no elimina una infección existente ni cura una lesión ya desarrollada.
El VPH puede no presentar síntomas
Una de las principales dificultades para detectar la infección es que habitualmente no produce síntomas.
Algunos tipos pueden generar verrugas genitales, mientras que una infección por VPH de alto riesgo puede producir cambios en las células del cuello uterino sin provocar molestias.
“Sentirse bien no reemplaza los controles, y una molestia por sí sola tampoco permite diagnosticar una infección por VPH”.
Por eso, la prevención no termina con la vacunación. Los controles ginecológicos permiten detectar alteraciones antes de que puedan evolucionar hacia un cáncer.
PAP, test de VPH y colposcopía
El Papanicolaou (PAP) permite detectar alteraciones en las células del cuello uterino. En Argentina se recomienda realizarlo a partir de los 25 años: los dos primeros controles se efectúan con un año de diferencia y, si ambos resultados son normales, se puede repetir cada tres años.
A partir de los 30 años, en los lugares donde está disponible, se recomienda el test de VPH como método de detección. Cuando el resultado es negativo, se indica repetirlo cada cinco años.
La colposcopía, en tanto, se utiliza cuando los resultados obtenidos requieren una evaluación más detallada del cuello uterino y, eventualmente, una biopsia. No es un estudio que todas las personas deban realizarse rutinariamente junto con el PAP y el test de VPH.
La detección temprana permite identificar lesiones y tratarlas antes de que puedan transformarse en cáncer. Por eso, vacunación y controles cumplen funciones complementarias: incluso las personas vacunadas deben continuar con los controles indicados según su edad y antecedentes.
Un resultado positivo no significa cáncer
Burgos puso especial énfasis en una de las principales dudas que aparecen frente a un diagnóstico de VPH:
“Lo primero que hay que saber es que un resultado positivo para VPH no significa tener cáncer”.
Según el resultado, la edad y los antecedentes de cada persona, el equipo de salud puede indicar controles de seguimiento, un PAP, una colposcopía o una biopsia.
Muchas infecciones se resuelven espontáneamente y, cuando se identifica una lesión precancerosa, puede ser tratada y controlada. Por eso, ante un resultado positivo, el seguimiento médico resulta fundamental.
El preservativo reduce el riesgo, pero no lo elimina
El uso correcto y constante del preservativo disminuye las posibilidades de transmisión del VPH, aunque no brinda una protección absoluta debido a que el virus puede afectar zonas de la piel que quedan fuera del área cubierta.
Por ese motivo, el preservativo debe complementarse con vacunación y controles de salud.
Los mitos alrededor de la vacuna
Uno de los mitos más frecuentes es que “si tengo VPH, tengo cáncer”. Burgos aclaró que esto es falso: la infección es muy común y en la mayoría de los casos desaparece sin provocar enfermedad. Un resultado positivo requiere seguimiento, pero no equivale a un diagnóstico de cáncer.
Otro temor frecuente entre las familias sostiene que “la vacuna contra el VPH causa esterilidad”. La evidencia disponible no respalda una relación causal entre la vacunación contra el VPH y la infertilidad o la insuficiencia ovárica prematura. La Organización Mundial de la Salud ha revisado la evidencia disponible y concluyó que los datos no respaldan esa asociación.
Además, la prevención de lesiones precancerosas y cáncer de cuello uterino puede contribuir a preservar la salud reproductiva, ya que algunos tratamientos de esas enfermedades pueden afectar la capacidad de tener hijos.
La prevención del VPH, de esta manera, combina vacunación, controles periódicos, detección temprana y seguimiento médico. Conocer cómo se transmite el virus y cuáles son las herramientas disponibles permite reducir el riesgo y detectar a tiempo las lesiones que pueden aparecer.


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