
Peras y manzanas argentinas, bajo control: Rusia rechazó siete cargamentos por una plaga
RedacciónUn nuevo episodio sanitario encendió una señal de alerta para la cadena frutícola argentina. Autoridades fitosanitarias de Rusia rechazaron el ingreso de siete partidas de peras y manzanas procedentes de Argentina y Chile, luego de detectar en esas cargas la presencia de podredumbre marrón, una enfermedad de cuarentena provocada por el hongo Monilinia fructicola.
El volumen involucrado alcanzó las 202,7 toneladas, de las cuales 143,3 toneladas correspondieron a peras y 59,3 toneladas a manzanas.
Como consecuencia de los hallazgos, las autoridades determinaron que las partidas no podían ingresar al territorio aduanero de la Unión Económica Euroasiática (UEEA).
El episodio adquiere particular importancia para la producción argentina por el peso que tienen las exportaciones frutícolas en las economías regionales de Río Negro y Neuquén, especialmente en el Alto Valle, donde la producción de peras y manzanas sostiene una extensa cadena que incluye establecimientos productivos, empaques, cámaras frigoríficas, transporte, logística y comercialización internacional.
Un rechazo puntual, pero con impacto sobre toda la cadena
La detección sanitaria corresponde a cargas específicas y no implica que toda la fruta argentina destinada al mercado ruso haya sido afectada.
Sin embargo, un rechazo en frontera puede generar consecuencias económicas que van más allá de la mercadería observada. Entre ellas aparecen costos adicionales para las empresas exportadoras, eventuales pérdidas o desvíos de la fruta y el riesgo de afectar la relación comercial con el mercado de destino.
Por eso, los controles fitosanitarios constituyen uno de los puntos críticos de la actividad exportadora.
La condición sanitaria de una fruta no queda limitada al momento de cosecha. El cumplimiento de los protocolos debe sostenerse durante las distintas etapas de acondicionamiento, empaque, conservación, transporte y certificación, hasta que la carga atraviesa el control del país comprador.
En ese escenario, la detección de Monilinia fructicola funciona como una advertencia para la cadena exportadora, aunque no permita generalizar el hallazgo sobre el conjunto de la producción nacional.
Rusia, un mercado relevante para la Patagonia
El episodio vuelve a poner en primer plano la importancia de Rusia como destino comercial para la producción frutícola patagónica.
Para las economías regionales de Neuquén y Río Negro, la colocación de peras y manzanas en mercados internacionales resulta determinante para sostener una estructura productiva que involucra numerosos eslabones y genera actividad económica más allá de los establecimientos rurales.
En ese marco, mantener abiertos los mercados externos exige no solamente competitividad en materia de precios y logística, sino también cumplimiento de estándares sanitarios internacionales.
Los organismos de control de los países compradores pueden disponer tratamientos, rechazos o destrucción de mercadería cuando encuentran organismos considerados perjudiciales para sus sistemas productivos.
Rusia también informó cargas que superaron los controles
El reporte sanitario ruso no muestra un escenario de rechazo generalizado de las importaciones frutícolas.
Por el contrario, numerosos embarques lograron atravesar los controles sin observaciones.
En la región de Kaliningrado, por ejemplo, entre el 1 de enero y el 16 de agosto fueron inspeccionadas aproximadamente 6.900 toneladas de manzanas provenientes de Serbia, Brasil, Chile y Sudáfrica.
Serbia concentró más de 6.400 toneladas, mientras que Chile aportó alrededor de 170 toneladas y Brasil y Sudáfrica aproximadamente 130 toneladas cada uno.
Según el informe, todas esas partidas cumplieron con los requisitos fitosanitarios establecidos por la UEEA.
El dato permite dimensionar que el rechazo de las partidas argentinas y chilenas constituye un episodio específico dentro de un flujo comercial mucho mayor y que el cumplimiento de los protocolos sanitarios resulta determinante para atravesar los controles de ingreso.
Moldavia y China también registraron observaciones
Los controles rusos detectaron además problemas fitosanitarios en frutas provenientes de otros países.
En la región de Pskov, cinco partidas de manzanas procedentes de Moldavia, con un peso conjunto de 98,9 toneladas, presentaron presencia de trips occidental de las flores (Frankliniella occidentalis). En esos casos se dispuso la realización de tratamientos.
En cuanto a China, las autoridades detectaron 1,17 toneladas de peras con presencia de polilla del melocotón (Carposina sasakii) en la región de Amur. Se trató de la primera detección de esa plaga en esa zona durante el año y la carga será destruida.
También en el territorio de Transbaikalia se registró el ingreso de aproximadamente 1.800 toneladas de ciruelas frescas chinas entre el 1 de enero y el 21 de agosto, un volumen 10% superior al del mismo período del año anterior.
Dentro de ese flujo, una partida de dos toneladas presentó polilla oriental de la fruta (Grapholitha molesta). Luego de recibir tratamiento, la mercadería fue autorizada a ingresar.
A su vez, en la región de Krasnoyarsk se detectaron inconvenientes sanitarios en casi cuatro toneladas de col china y otras tres toneladas de nectarinas. Las partidas fueron sometidas a tratamientos ante la presencia de trips occidental de las flores, mosca de la fruta y polilla oriental de la fruta.
Chile, además de compartir con Argentina los rechazos por podredumbre marrón, registró otro episodio en Kaliningrado, donde tres toneladas de ciruelas presentaron Monilinia fructicola y fueron destinadas a destrucción.
Decenas de miles de toneladas atraviesan los controles
La dimensión del comercio permite comprender por qué los controles fitosanitarios ocupan un lugar central en la estrategia sanitaria rusa.
Solamente entre el 1 y el 5 de agosto, la región de Pskov recibió aproximadamente 39.700 toneladas de frutas y berries provenientes de nueve países.
Dentro de ese volumen se contabilizaron 12.800 toneladas de cerezas, 3.900 toneladas de guindas, 2.800 toneladas de aguacates, 2.500 toneladas de mangos y 1.200 toneladas de cítricos.
Serbia y Moldavia se ubicaron entre los principales proveedores durante ese período.
En un mercado de semejante magnitud, los organismos sanitarios buscan impedir el ingreso y posterior propagación de plagas y enfermedades consideradas perjudiciales para la producción agrícola de los países que integran la UEEA.
Una advertencia concreta para el Alto Valle
Para los productores y exportadores de Río Negro y Neuquén, el episodio vuelve a poner sobre la mesa un aspecto estructural de la actividad: la sanidad vegetal es también una condición comercial.
La exportación de peras y manzanas requiere coordinación entre productores, empacadores, organismos sanitarios, empresas exportadoras y operadores logísticos. Cualquier falla detectada en el destino puede generar consecuencias económicas sobre una operación que ya atravesó múltiples etapas antes de llegar al mercado internacional.
Las 202,7 toneladas rechazadas representan una fracción puntual dentro del enorme movimiento internacional de frutas, pero el mensaje para la cadena es concreto.
El acceso a los mercados externos no se garantiza únicamente con producir y vender: exige sostener estándares fitosanitarios capaces de superar controles cada vez más rigurosos.
Para una región cuya economía mantiene una relación histórica con la producción frutícola, preservar la confiabilidad sanitaria de las peras y manzanas resulta clave para sostener destinos, evitar restricciones comerciales y ampliar las oportunidades de exportación.
Rusia continúa siendo un mercado de interés para la fruticultura patagónica. El desafío ahora será evitar que episodios sanitarios puntuales se transformen en restricciones mayores y sostener la reputación de la fruta argentina en un escenario internacional donde cada embarque es también una carta de presentación del origen.


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