A falta de ultimar los detalles formales y firmar el contrato (previo paso por la revisión médica que se anunciará en breve), la novedad es que el club que preside Juan Román Riquelme cerró con Independiente Rivadavia el acuerdo definitivo por una cifra cercana a los seis millones y medio de dólares para ya dejar atrás las diferencias y avanzar en las cuestiones de papeleo.
El acuerdo, en tanto, estuvo precedido de indicios que irrumpieron a nivel noticia desde la tarde del viernes, momento en que explotó un foco de incendio en el club mendocino.
Se bajó
Es que el colombiano se bajó del encuentro que el domingo su actual equipo debe jugar ante Tigre por la Copa Argentina en Córdoba. Una certeza que se conoció cuando Alfredo Berti (su DT en la Lepra mendocina) dio a conocer la lista de convocados sin incluirlo. Y desde ahí saltaron las conjeturas: que el pase estaba cerrado, que Villa se plantó, que había consenso. Las versiones fueron múltiples.
Lo cierto es que quien motorizó el hecho de no aparecer en la nómina fue el propio jugador, ya con la idea internalizada de que será jugador de Boca de un momento a otro. Algo que en Mendoza no daban por cierto ni cuando la noche del viernes ya entraba en sus últimas horas: la falta de la oferta formal y concreta era el argumento para alejar la chance del pase inminente.
Boca: del silencio al avance
A todo eso, en Boca reinaba el silencio. Como era ya común en los días anteriores respecto del tema. Es que con el vínculo contractual con el jugador cerrado hace más de una semana, Riquelme no parecía muy dispuesto a ceder a las presiones que Daniel Vila había plantado mediáticamente respecto del valor del jugador.
Sin embargo, en la madrugada del sábado Olé pudo confirmar que sí, que el acuerdo está en sus últimas instancias y que en las próximas horas podría haber alguna señal más formal que termine la novela y le termine dando al Vasco su tercer refuerzo, para encarar con él la serie que se le viene por Copa Sudamericana desde el 23 de julio.
Que no se estire
Justamente ahí es donde -si el pase de club a club se llega a dilatar- podría aparecer el nuevo conflicto de intereses. Es que la fecha clave para Boca también lo es para Independiente, con el martes 21 confirmado como día para la final de la Supercopa Argentina que debe disputar ante Estudiantes.
Y si la cuestión se dilata una semana más, el riesgo de que ahí sí los mendocinos intenten hacer valer el contrato vigente y pedirle a Villa que juegue. Con la caja de sorpresas que puede derivar de la respuesta del colombiano a esa supuesta presión, vistos sus antecedentes en materia de decisiones a lo largo de los años.
Qué acordaron Villa y Boca
Todo, sin embargo, será una novela que haya quedado en el supuesto si las pistas que se terminaron de cerrar en la mañana del sábado son ciertas. El nuevo contrato entre Boca y el jugador será de cuatro años y ya está arreglado, incluso con la desestimación de los juicios pendientes entre las partes.
El valor de mercado que le puso Vila es de 7 millones de dólares, aunque ahí es donde las partes se estarían acercando. Y de un momento a otro, Villa ya puede aparecer posando de nuevo con la camiseta xeneize, para llevarse las luces de la atención futbolera al menos un buen rato para esta parte del planeta.


















