El mercado desconfía de la reelección de Milei: le prestaron a Caputo a un año y atado al dólar
Economía logró refinanciar vencimientos por más de $11 billones, aunque debió subir tasas, emitir bonos atados al dólar y concentrar deuda en el corto plazo
El Gobierno nacional consiguió superar una nueva prueba financiera al renovar la deuda en pesos que vencía esta semana, aunque la lectura de fondo en el mercado dejó señales de creciente cautela sobre la sustentabilidad política y económica del programa oficial.
El Ministerio de Economía encabezado por Luis Caputo logró un rollover del 114,36% sobre vencimientos por más de 11 billones de pesos, pero debió ofrecer mayores rendimientos, instrumentos indexados al dólar e inflación y plazos concentrados principalmente antes de las elecciones presidenciales de 2027.
En la City porteña, operadores financieros interpretaron el resultado como un respaldo condicionado al Gobierno de Javier Milei.
“El mercado no cree en la reelección de Milei”, resumió un operador financiero tras conocerse el resultado de la licitación.
El mercado aceptó financiar, pero sólo a corto plazo
El Tesoro recibió ofertas por 16,14 billones de pesos y finalmente adjudicó 12,57 billones. Sin embargo, el dato que más llamó la atención entre bancos y sociedades de bolsa fue la fuerte concentración de demanda en instrumentos con vencimiento en septiembre de 2026.
La nueva Lecap a un año absorbió más de 5,15 billones de pesos y pagó una tasa cercana al 27% anual, muy por encima de las proyecciones inflacionarias oficiales.
Para analistas financieros, el dato refleja que el mercado continúa dispuesto a financiar al Tesoro, aunque evita comprometerse en horizontes posteriores al próximo ciclo electoral presidencial.
El propio Felipe Núñez, uno de los voceros económicos del oficialismo en redes sociales, reconoció que la vida promedio ponderada de la deuda colocada fue apenas superior a un año.
Crecen las coberturas contra inflación y devaluación
Otra señal que dejó la licitación fue el aumento de la demanda de instrumentos indexados.
Los bonos ajustados por inflación también captaron fuerte interés. Entre ellos se destacó el TZXS7, con vencimiento en septiembre de 2027, que absorbió más de 1,3 billones de pesos con una tasa real superior al 5%.
A esto se sumó el bono TAMAR 2028, que colocó 3,76 billones con un rendimiento del 35,53%.
Pero el dato político-financiero más sensible fue el regreso del interés por instrumentos dólar linked, utilizados como cobertura ante eventuales movimientos cambiarios.
El Tesoro adjudicó más de 1,8 billones de pesos en letras atadas al dólar con vencimientos en julio de 2026 y marzo de 2027, reflejando que el mercado todavía mantiene expectativas de tensión cambiaria pese al actual control del tipo de cambio oficial.
Economía sigue necesitando dólares
La licitación también confirmó otra preocupación que atraviesa al equipo económico: la necesidad permanente de conseguir divisas para afrontar compromisos financieros.
El Gobierno volvió a emitir bonos BONAR 2027 y 2028 nominados en dólares y consiguió captar unos 346 millones de dólares.
El AO27 colocó 203 millones con una tasa del 5,12%, mientras que el AO28 absorbió otros 143 millones pagando un interés del 8,49%.
El objetivo inmediato del Palacio de Hacienda es reforzar las reservas y garantizar los pagos de deuda previstos para julio, mes en el que vencen aproximadamente 4.400 millones de dólares entre capital e intereses.
Consultoras privadas estiman que actualmente el Tesoro dispone de unos 3.000 millones de dólares líquidos, por lo que la búsqueda de financiamiento externo sigue siendo central para sostener el esquema financiero.
Dudas sobre la sostenibilidad del esquema económico
El resultado de la licitación volvió a abrir interrogantes sobre la consistencia del programa económico y la calidad de la demanda de pesos que sostiene al Tesoro.
El economista Christian Buteler cuestionó la idea oficial de una supuesta “demanda genuina” de moneda local.
“El BCRA emite pesos cuando compra dólares a distintos agentes económicos que están obligados a vender por normativa. Eso no es demanda genuina de pesos”, sostuvo.
Según distintos analistas, buena parte de los fondos que luego terminan financiando deuda pública provienen de la emisión generada por las compras de divisas realizadas por el Banco Central en un mercado todavía intervenido y con restricciones cambiarias vigentes.
Ese mecanismo permite sostener el rollover de deuda, aunque incrementa la fragilidad del sistema financiero en el mediano plazo.
El mercado empieza a mirar el escenario electoral 2027
En paralelo, bancos de inversión y operadores financieros comenzaron a incorporar en sus análisis escenarios de mayor incertidumbre política hacia 2027.
El principal temor radica en la posibilidad de un deterioro político o económico posterior a las elecciones legislativas de 2026 y presidenciales de 2027, especialmente si el oficialismo pierde capacidad de gobernabilidad o respaldo parlamentario.
En ese contexto, comenzaron a subir los seguros contra default y aumentó la percepción de riesgo crediticio argentino en escenarios postelectorales.
Entre el éxito técnico y las señales de alerta
Aunque el Gobierno logró evitar sobresaltos inmediatos y consiguió renovar la totalidad de los vencimientos, la licitación dejó una conclusión compartida entre operadores financieros: el mercado continúa financiando a la administración de Javier Milei, pero exige mayores garantías, plazos más cortos y cobertura frente a inflación y devaluación.
Detrás del discurso oficial de estabilidad, la economía argentina sigue sostenida sobre un delicado equilibrio financiero donde la confianza política se transformó en una variable central para el futuro del programa libertario.







