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Granja Tres Arroyos profundiza su crisis y crece la incertidumbre en toda la industria avícola

El cierre continúa agravando las finanzas y la cadena de suministros, poniendo en riesgo cientos de empleos y dejando al sector en incertidumbre
 
Economía

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Granja Tres Arroyos profundiza su crisis y ya paraliza plantas por falta de pago de salarios

La crisis financiera y operativa que atraviesa Granja Tres Arroyos sumó este martes un nuevo capítulo de fuerte impacto para la industria alimenticia argentina. La planta avícola Wade SA, una de las instalaciones estratégicas que pertenecieron históricamente a Cresta Roja y que actualmente forman parte del grupo empresario, quedó completamente paralizada luego de que los trabajadores decidieran suspender las tareas por incumplimientos salariales.

La medida expone un deterioro que ya no aparece limitado a problemas transitorios de liquidez o tensiones gremiales. En el sector avícola advierten que el escenario comenzó a transformarse en una crisis estructural que afecta directamente la capacidad industrial, el abastecimiento y la continuidad operativa de la principal empresa productora de pollo del país.

La planta afectada forma parte de Wade SA, sociedad creada por GTA para absorber activos de la quebrada Cresta Roja luego de uno de los rescates empresariales más complejos de las últimas décadas dentro del negocio avícola argentino.

La paralización total de la faena representa un golpe sensible para una compañía que ya venía operando muy por debajo de sus niveles históricos de producción y que enfrenta crecientes dificultades financieras y comerciales.

La crisis dejó de ser solo financiera

Dentro de la cadena agroindustrial ya no se discute únicamente el problema de caja de la empresa. El foco de preocupación comenzó a desplazarse hacia la pérdida de estructura productiva y escala industrial.

Según distintas estimaciones privadas que circulan dentro del sector, Granja Tres Arroyos habría perdido cerca del 60% de sus productores integrados, actores fundamentales del modelo de crianza y abastecimiento que sostuvo durante años la expansión del grupo.

El impacto operativo ya resulta visible en los niveles de producción.

Mientras en sus mejores momentos la compañía llegó a faenar alrededor de 700 mil pollos diarios, actualmente el volumen habría caído a unas 200 mil aves por día, reflejando una reducción drástica de capacidad industrial.

En paralelo, el frente financiero continúa agravándose.

Registros del Banco Central de la República Argentina muestran que Wade SA acumula una deuda superior a los 6.000 millones de pesos derivada de 615 cheques rechazados por falta de fondos.

La situación de la controlante tampoco escapa a la crisis: Granja Tres Arroyos registra deudas por aproximadamente 29.300 millones de pesos vinculadas a 1.813 cheques rechazados.

Dentro del sector reconocen que la principal preocupación ya no es solamente el volumen de deuda acumulada, sino la posibilidad concreta de que la empresa continúe perdiendo capacidad operativa y estructura productiva en distintas provincias.

La ex Cresta Roja vuelve al centro del conflicto

La crisis reabre además uno de los capítulos más sensibles de la historia reciente de la industria alimenticia argentina: el prolongado conflicto alrededor de Cresta Roja.

La absorción de esas plantas por parte de Granja Tres Arroyos había consolidado al grupo como el mayor actor del mercado avícola nacional, con operaciones distribuidas entre Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba y Uruguay.

Sin embargo, el escenario comenzó a deteriorarse con fuerza tras la crisis sanitaria derivada de la gripe aviar en 2023, situación que provocó el cierre de mercados internacionales estratégicos, especialmente China.

Desde entonces, la empresa sostiene que nunca logró recuperar plenamente esos destinos de exportación, generando un fuerte desequilibrio económico sobre toda la estructura productiva.

A fines de 2024, la compañía ya había cerrado definitivamente una de las plantas ex Cresta Roja ubicadas en Tristán Suárez, medida que implicó alrededor de 200 desvinculaciones laborales.

Procedimiento de crisis y temor por nuevos despidos

El deterioro financiero también derivó en la presentación de un Procedimiento Preventivo de Crisis ante la Secretaría de Trabajo, mecanismo mediante el cual la empresa buscó habilitación para avanzar con despidos, reducción salarial y recortes de costos laborales.

En aquel momento trascendió que la firma analizaba desvincular a unos 700 trabajadores o aplicar recortes equivalentes al 21% de los salarios mediante eliminación de adicionales y reducción de jornadas.

Las negociaciones posteriores derivaron en conciliaciones obligatorias y esquemas parciales de suspensión de tareas en varias plantas de Buenos Aires y Entre Ríos.

No obstante, la paralización total de Wade refleja que las herramientas de contención empiezan a mostrar límites concretos y que el conflicto podría ingresar en una etapa de mayor gravedad.

Un caso que preocupa a toda la industria alimenticia

La situación de Granja Tres Arroyos es seguida con extrema atención por toda la cadena agroindustrial debido al peso estratégico que la compañía mantiene dentro del mercado avícola argentino.

La empresa llegó a representar cerca del 20% de la producción nacional de pollo y sostuvo durante años una de las estructuras industriales más grandes del sector, incluyendo frigoríficos, plantas de faena y redes de productores integrados.

La profundización de la crisis abre ahora interrogantes sobre el impacto laboral, productivo y comercial que podría extenderse a toda la industria alimenticia nacional si el deterioro operativo continúa agravándose.

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