Escándalo en Casa Rosada: Adorni prohibió preguntas incómodas y tensionó otra conferencia oficial
NacionalesEn un escenario cuidadosamente armado para recuperar iniciativa política y bajar la tensión interna que atraviesa al Gobierno nacional desde hace semanas, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, encabezó una conferencia de prensa que terminó profundizando las críticas sobre el manejo oficial del escándalo que lo involucra.
La exposición, realizada en Casa Rosada junto al ministro de Economía, Luis Caputo, y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, fue presentada desde el oficialismo como una instancia destinada a “volver a la normalidad de gestión”. Sin embargo, la estrategia comunicacional derivó rápidamente en una escena marcada por restricciones, tensión con periodistas acreditados y cuestionamientos por la decisión de impedir preguntas vinculadas al caso que golpea políticamente al funcionario.
Antes del inicio de la conferencia, los periodistas fueron notificados de que Adorni no respondería consultas. Las preguntas quedarían limitadas exclusivamente a los anuncios vinculados al denominado “super RIGI” y al reciente decomiso de cocaína realizado en la provincia de Santa Fe. La medida generó incomodidad entre los acreditados, ya que dejó fuera cualquier posibilidad de abordar el escándalo político y patrimonial que rodea al jefe de Gabinete.
La conferencia comenzó con extensas exposiciones técnicas de Caputo y Monteoliva, enfocadas en inversiones y seguridad. Pero el intento de encapsular el temario oficial duró pocos minutos.
El primer quiebre se produjo cuando un periodista consultó a Caputo sobre el impacto que el “caso Adorni” podría estar teniendo en el riesgo país y recordó la rápida salida de Carlos Frugoni del Gobierno tras cuestionamientos vinculados a declaraciones patrimoniales.
La respuesta del ministro de Economía dejó en evidencia la incomodidad oficial. “La idea es contestar preguntas sobre el super RIGI”, respondió con visible molestia. Luego agregó una frase que rápidamente generó repercusiones en el ámbito político y financiero: “El riesgo país no baja por el riesgo kuka”.
La declaración llamó la atención porque contradijo expresiones previas del propio ministro durante encuentros empresariales en el foro de Llao Llao, donde había atribuido la volatilidad financiera a factores de incertidumbre política e institucional.
En otro tramo de su respuesta, Caputo reveló que durante reuniones en Estados Unidos un inversor le mencionó el escándalo vinculado a Adorni, asegurando que incluso “se rio” del tema. La anécdota dejó al descubierto que la controversia ya trascendió las fronteras políticas locales y comenzó a ser observada en círculos financieros internacionales.
Pero la tensión aumentó todavía más cuando otro periodista mencionó el concepto de “riesgo Adorni”, término que ya circula en ámbitos empresariales y financieros para describir el costo político que el escándalo podría generar sobre la credibilidad del Gobierno.
La pregunta posterior apuntó directamente a un tema especialmente sensible: los presuntos sobresueldos y el nivel de vida del jefe de Gabinete. Ni Adorni, ni Caputo, ni Monteoliva respondieron.
Visiblemente incómodo, Adorni tomó el control de la conferencia e intervino para bloquear nuevas consultas que se apartaran de los temas previamente autorizados. “Qué pregunta es esa, dios mío”, lanzó el funcionario mientras intentaba desacreditar el planteo periodístico.
La escena terminó consolidando la percepción de una conferencia fuertemente controlada y sin margen para preguntas incómodas, algo que generó nuevas críticas desde distintos sectores periodísticos y políticos.
La tensión volvió a escalar minutos después, cuando Adorni también interrumpió una respuesta de Monteoliva para impedir que profundizara sobre el procesamiento del gendarme involucrado en el disparo contra Pablo Grillo y sobre la situación salarial de las fuerzas federales.
Lejos de lograr el objetivo de reposicionar la agenda oficial, la conferencia terminó exponiendo nuevamente las dificultades del Gobierno para contener una crisis política que sigue impactando sobre la imagen pública de la administración nacional y alimentando cuestionamientos sobre transparencia, manejo institucional y libertad de prensa.







