
Milei vuelve a Tucumán con una visita relámpago y la mira puesta en una foto con gobernadores
El presidente Javier Milei volverá este miércoles por la noche a Tucumán para participar de la tradicional Vigilia de la Independencia en el Museo Casa Histórica, en el marco de los actos oficiales por el 9 de Julio. La visita tendrá un perfil breve, protocolar y cuidadosamente diseñado desde la comunicación política: el Gobierno nacional buscará transformar la fecha patria en una postal de respaldo junto a gobernadores.
La comitiva presidencial arribará en un vuelo chárter cerca de las 23 y permanecerá apenas unas horas en la provincia. De acuerdo con el cronograma previsto, el regreso a Buenos Aires está programado para alrededor de la 1.30 de la madrugada. El esquema repite el formato de las visitas exprés que caracterizaron la presencia presidencial en Tucumán durante julio de 2024, cuando se firmó el Pacto de Mayo junto a mandatarios provinciales y el jefe de Gobierno porteño.
Esta vez, el foco político vuelve a estar puesto en la presencia de gobernadores. El mandatario tucumano Osvaldo Jaldo había confirmado que, hasta este lunes, al menos diez jefes provinciales tenían asistencia prevista para la ceremonia de la medianoche. En la Casa Rosada entienden que esa imagen puede funcionar como señal de acompañamiento en una relación atravesada por tensiones, negociaciones y reclamos por los recursos federales.
La foto no será menor. Después de meses de conflicto con los distritos por fondos, obra pública, coparticipación y transferencias nacionales, el oficialismo necesita exhibir gobernabilidad territorial. Milei buscará en Tucumán una imagen de volumen político, pero también una señal de recomposición frente a un mapa federal que no siempre acompañó sin condiciones al Gobierno nacional.
El viaje también volverá a exponer la distancia entre Javier Milei y Victoria Villarruel. La vicepresidenta estará en Tucumán, pero no como parte de la comitiva presidencial. Su presencia responderá a una invitación institucional del gobernador Osvaldo Jaldo, ya que la Secretaría General de la Presidencia, conducida por Karina Milei, no la convocó al acto oficial.
Ese dato político marca una diferencia sensible. En el acto por el 20 de Junio en Rosario, Villarruel tampoco había sido integrada plenamente a la escena institucional y el vínculo con el Presidente quedó otra vez bajo observación pública. Ahora, en una fecha central del calendario nacional, ambos podrían compartir espacio en medio de una relación que atraviesa uno de sus momentos más tensos.
La fractura entre el Presidente y la vicepresidenta se profundizó tras las declaraciones de Milei, quien la calificó como “bruta traidora” durante un acto de La Derecha Fest en Córdoba, en el contexto de la discusión por la reforma previsional. La distancia también se había expresado en otros episodios institucionales, como el Tedeum del año pasado en la Catedral Metropolitana, donde el mandatario evitó saludarla, y en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso del 1° de marzo, cuando ambos compartieron escenario sin dirigirse la palabra.
El oficialismo intentará aprovechar la fecha patria para instalar una imagen de cohesión después del desgaste político generado por el escándalo que involucró al exjefe de Gabinete de Ministros Manuel Adorni. Está prevista la presencia del Gabinete nacional, ahora encabezado por Diego Santilli, además de una delegación de dirigentes libertarios provenientes de distintos puntos del país.
Entre los legisladores que participarían de la actividad aparecen el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el titular del bloque de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni; y los diputados Eliana Bruno, María Gabriela Flores, Bárbara Andreussi, Adrián Brizuela y Mariano Campero.
También asistirían la presidenta del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich; el presidente provisional de la Cámara alta, Bartolomé Abdala; además de María Emilia Orozco, Gonzalo Guzmán Coraita y Francisco Paoltroni, quien volvió a alinearse con la Casa Rosada.
La visita de este año llega después de un antecedente incómodo para el Gobierno nacional. En 2025, Milei suspendió a último momento su viaje a Tucumán por la niebla, dejando sin presencia presidencial la principal fecha patria. Aunque la explicación oficial apuntó a cuestiones climáticas, desde la oposición se interpretó aquella ausencia como un desplante en medio del conflicto con los gobernadores por los recortes de fondos nacionales. Ese año, apenas tres mandatarios provinciales acompañaron a Jaldo.
El contraste con 2024 también es fuerte. En aquella oportunidad, la primera visita presidencial a Tucumán estuvo marcada por la firma del Pacto de Mayo, un acuerdo de diez puntos que incluía compromisos vinculados a la inviolabilidad de la propiedad privada y la apertura comercial. Participaron todos los ministros nacionales, los expresidentes Mauricio Macri y Adolfo Rodríguez Saá, y los firmantes recibieron medallas de honor como “nuevos próceres de la patria”.
Dos años después, el regreso de Milei a la Casa Histórica vuelve a cargar con un fuerte sentido político. La Vigilia de la Independencia será mucho más que una ceremonia protocolar: será una puesta en escena donde el Gobierno intentará mostrar respaldo territorial, disciplina interna y capacidad de recomposición en medio de una etapa marcada por tensiones con provincias, reacomodamientos en el Gabinete y una relación quebrada con la vicepresidenta.















