Neuquén pasa de la advertencia a la sanción: desde el jueves multarán a limpiavidrios y también a conductores que paguen
Seguridad en Neuquén
RedacciónLa Municipalidad de Neuquén dejará atrás la etapa de advertencias y entrará de lleno en el esquema de sanción: a partir de este jueves comenzarán a aplicarse multas económicas a los limpiavidrios que continúen trabajando en las esquinas de la ciudad y también a los conductores que soliciten o paguen por esa práctica.
La decisión se produce luego de menos de una semana de implementación de la ordenanza que prohíbe formalmente esta actividad en la vía pública y tras una serie de operativos que, según el municipio, ya modificaron de manera visible el paisaje urbano en los principales semáforos de la capital.
La secretaria de Jefatura de Gabinete, María Pasqualini, confirmó que la fase de concientización concluyó y dejó una advertencia sin matices: “La ciudad está monitoreada y no vamos a permitir que esta actividad continúe”.
El mensaje no solo ratifica la decisión política de sostener la prohibición, sino que expone el cambio de enfoque municipal: de la asistencia y el relevamiento social a una etapa de control punitivo respaldado por fiscalización tecnológica y presencia policial.
Del censo social a la intervención directa en las calles
Antes de la entrada en vigencia de la norma, la comuna realizó un relevamiento integral sobre las personas que desarrollaban esta tarea.
El informe oficial arrojó un total de 97 limpiavidrios censados en distintos cruces de la ciudad. De ese universo, 30 ya fueron incorporados a programas de capacitación laboral, principalmente orientados al rubro de construcción en seco, con el compromiso municipal de facilitar posteriormente su inserción en empleos formales.
En paralelo, el Ejecutivo avanzó con articulación junto al sistema de salud provincial para intervenir en situaciones vinculadas a consumos problemáticos y vulnerabilidad social, mientras que en la calle se desplegaron operativos conjuntos con la Policía.
Según Pasqualini, el 70 por ciento de las personas relevadas no son oriundas de Neuquén capital, sino que provienen de otras ciudades de la región e incluso de otras provincias.
“Para quienes son de otras provincias estamos trabajando en la revinculación con su lugar de origen porque quieren volver. Y quienes llegaron desde otras ciudades saben que aquí la actividad está prohibida y no vamos a permitir que continúe”, sostuvo la funcionaria.
Operativos, notificaciones y retiro de elementos
Durante el fin de semana el municipio ejecutó procedimientos específicos en los puntos donde todavía persistía la actividad.
El sábado fueron notificadas 21 personas, mientras que el domingo la cifra ascendió a 30, jornada en la que además se retiraron baldes, escurridores y otros elementos utilizados para impedir que continuaran en la vía pública.
La reducción fue, según la comuna, prácticamente inmediata.
“La evolución fue rápida y el lunes hubo únicamente dos personas. Los equipos están en la calle y no vamos a permitir que se lleve adelante esta actividad”, remarcó Pasqualini.
El dato es leído dentro del municipio como una señal de efectividad inicial de la ordenanza y como respaldo político para avanzar ahora hacia la etapa de castigo económico.
Multas para ambos lados: el que limpia y el que paga
Uno de los puntos más controversiales de la normativa es que la sanción no recaerá exclusivamente sobre quien realiza la limpieza, sino también sobre el automovilista que habilite la prestación.
Pasqualini aclaró que el simple acercamiento al vehículo no constituye una infracción automática.
“La multa no se genera porque una persona se acerque al parabrisas; la infracción se configura cuando el conductor paga o llama para que limpien el vidrio”, precisó.
En términos económicos, los montos no son menores:
- Para el automovilista infractor la sanción será de 262.000 pesos.
- Para quienes desarrollen la actividad, las multas oscilarán entre 20.000 y 350.000 pesos, según reincidencia y situación.
La fiscalización será posible a través del sistema de cámaras instaladas en semáforos y esquinas de alta circulación, recurso con el que el municipio buscará documentar tanto la prestación como la transacción económica.
“Tenemos una ciudad muy monitoreada”, insistió la funcionaria.
Una ordenanza que abre debate entre control urbano y exclusión social
Más allá del resultado inicial en las calles, la medida no deja de abrir una discusión de fondo sobre el abordaje de la informalidad urbana, la pobreza y el uso del espacio público.
El municipio sostiene que no se trata solo de prohibir una actividad, sino de recuperar seguridad vial, ordenar las esquinas y desactivar situaciones de presión o intimidación sobre automovilistas, especialmente en cruces de alta congestión.
Pero también reconoce que detrás de la ordenanza existe una población vulnerable que requiere contención, capacitación y alternativas concretas.
La administración de Mariano Gaido eligió un camino de doble carril: asistencia para quienes acepten reconvertirse y sanción para quienes insistan en permanecer en la calle.
Desde este jueves, Neuquén pondrá a prueba si esa estrategia logra sostenerse en el tiempo.
Porque el municipio ya dejó en claro que la señal política no es de transición: es de tolerancia cero.







