
La Gráfica celebra 58 años como actor histórico del desarrollo neuquino
ActualidadEn una ciudad en permanente transformación como Neuquén, pocas empresas logran sostenerse en el tiempo y evolucionar al ritmo de su comunidad. En ese escenario, La Gráfica se consolida como un actor emblemático del entramado productivo local, al cumplir 58 años de trayectoria y ser reconocida oficialmente como comercio histórico.
El reconocimiento institucional fue encabezado por la jefa de Gabinete municipal, María Pasqualini, quien puso en valor el rol de este tipo de firmas en la construcción del tejido económico y social de la ciudad.
“Es una empresa con 58 años de historia que acompañó la mitad de la vida de Neuquén”, señaló, destacando su permanencia en un contexto de cambios estructurales.
Una empresa con arraigo y proyección
Desde el Ejecutivo municipal remarcaron que La Gráfica no solo logró sostener su actividad, sino también adaptarse a los nuevos desafíos productivos.
“Es una firma con fuerte arraigo, por la que pasaron muchísimas familias, y que hoy sigue apostando al crecimiento con tecnología de punta”, sostuvo Pasqualini.
El dato no es menor: en un contexto económico volátil, la inversión en modernización y equipamiento refleja capacidad de reconversión y visión de largo plazo, dos variables claves en la sostenibilidad empresarial.

Memoria, familia y oficio
El propietario de la firma, Jorge Sobisch, aportó una mirada atravesada por la historia personal y colectiva que dio origen al emprendimiento.
“Estos 58 años no solo hablan de una historia, sino también de un futuro”, expresó, sintetizando la continuidad generacional que caracteriza a la empresa.
A sus 83 años, destacó el valor humano del proyecto:
“Estamos cargados de hijos, de nietos y de mucha gente que compartió con nosotros todos estos años”, afirmó, describiendo una estructura que trasciende lo empresarial para convertirse en comunidad.
De la tipografía artesanal a la transformación tecnológica
Sobisch rememoró los inicios del negocio junto a su hermano, en una etapa donde el oficio gráfico era completamente manual.
“Empezamos parando letras. Yo soy tipógrafo de oficio”, explicó, en referencia a una práctica hoy prácticamente extinguida por la digitalización.
Ese recorrido evidencia la transición de un modelo artesanal hacia una lógica industrial y tecnológica, en línea con los cambios estructurales del sector.
El origen de una vocación
El empresario también evocó un episodio determinante en su vida: su formación en Bahía Blanca, donde un sacerdote —el recordado Rondini— les enseñó el oficio tras una situación familiar compleja.
“Siempre hay alguien que te cambia el rumbo. En nuestro caso, fue quien nos dio una herramienta para salir adelante”, reflexionó.
Empresa, comunidad y pertenencia
A lo largo de su historia, La Gráfica atravesó distintas etapas de crecimiento y relocalización hasta consolidarse en su actual sede en Juan de Justo, donde opera desde hace más de una década.
Sin embargo, Sobisch enfatizó que el eje central del proyecto no estuvo en la infraestructura, sino en las personas:
“Los trabajadores han sido nuestra familia. Compartimos sus vidas y ellos las nuestras”.
Reconocimiento y valor estratégico
Desde el municipio, el reconocimiento se inscribe dentro de una política que ya alcanzó a más de 60 empresas y comercios históricos.
En ese marco, Pasqualini concluyó:
“Cada empresa que llega a esta instancia demuestra que apostó a Neuquén y fue parte de su desarrollo”.



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