
Huinganco suma un nuevo ícono al Norte neuquino: el Sagrado Corazón ya es parte del Camino de la Fe

Huinganco incorporó un nuevo símbolo a su paisaje y dio un paso estratégico dentro de la oferta turística del Norte neuquino. El gobernador Rolando Figueroa encabezó la inauguración del Sagrado Corazón de Jesús, una obra monumental concebida por el arquitecto y escultor Alejandro Santana, que desde ahora integra el denominado Camino de la Fe.
La propuesta trasciende la dimensión estrictamente religiosa. El proyecto articula patrimonio cultural, expresión artística, identidad local, naturaleza y turismo, y busca convertir a Huinganco en uno de los hitos de un corredor que recorrerá gran parte de la provincia.
Durante la inauguración, Figueroa explicó que el circuito tendrá más de 700 kilómetros, conectará 20 pueblos y 20 lagos y vinculará diferentes puntos de interés religioso. También está prevista su articulación con Chile mediante seis pasos internacionales.
“La fe mueve montañas, por eso se llama el Camino de la Fe”, expresó Rolando Figueroa, quien planteó al turismo religioso como una nueva herramienta para generar desarrollo en distintas localidades neuquinas.
Para el mandatario, la inauguración representa “la primera de las grandes obras” proyectadas dentro de esta estrategia, con una mirada particularmente orientada a diversificar las posibilidades económicas y turísticas del interior provincial.
Un Cristo caminante ligado a la historia de Huinganco
El Sagrado Corazón de Jesús fue diseñado por Santana como un Cristo caminante con un cayado de pastor, una representación que busca recuperar elementos profundamente vinculados con la historia de Huinganco y del Alto Neuquén.
La actividad pastoril, la minería y el desarrollo forestal forman parte de la identidad de la localidad y fueron incorporados simbólicamente a la obra.
Uno de sus elementos centrales es una gran cruz inspirada en la Cruz de San Damián, que supera los 12 metros de altura y contiene un vitreaux realizado especialmente para el proyecto. La pieza fue trabajada por Santana y su equipo en Junín de los Andes.
El conjunto artístico fue pensado para dialogar con el territorio, no para imponerse sobre él.
Cristo, cruz, vitreaux y montaña forman una única composición visual, con referencias a la historia comunitaria y a la espiritualidad.
Un mirador entre dos cordilleras
El emplazamiento constituye otro de los grandes valores del proyecto.
Desde el punto elevado donde se encuentra la obra se obtiene una vista panorámica de 360 grados hacia la Cordillera de los Andes y la Cordillera del Viento, convirtiendo al lugar en un atractivo que puede ser visitado tanto por motivos religiosos como culturales, artísticos y paisajísticos.
Ese componente resulta fundamental para Huinganco, una localidad que viene ampliando su agenda turística con propuestas vinculadas a naturaleza, producción, senderismo, cultura y experiencias como la temporada de tulipanes.
El intendente Luis Sepúlveda consideró que la escultura debe representar también un símbolo de unión y destacó la participación del Gobierno provincial, el EPEN, el Banco Provincia del Neuquén y los diferentes equipos que participaron de su concreción.
También remarcó la recuperación del esquema de obra pública delegada a los municipios y su impacto sobre la contratación de trabajadores locales.
Alejandro Santana y una huella artística que atraviesa Neuquén
La nueva obra amplía además la presencia de Alejandro Santana dentro del patrimonio religioso y cultural neuquino.
Entre sus realizaciones se encuentran el Parque Escultórico Vía Christi y el Cristo Luz, en Junín de los Andes, además del santuario de San Ignacio, configurando un recorrido artístico que progresivamente se incorpora al producto de turismo religioso de la provincia.
Santana explicó que en esta oportunidad buscó representar a un Cristo diferente al asociado tradicionalmente con la crucifixión: un Cristo resucitado, caminante y vinculado con la idea de esperanza.
El Camino de la Fe, una nueva apuesta turística
La incorporación de Huinganco fortalece una estrategia provincial que busca conectar templos, capillas, santuarios, esculturas, comunidades y paisajes dentro de una única experiencia turística.
Más allá de la fe individual de cada visitante, el proyecto tiene una dimensión económica concreta: generar circulación entre localidades, extender estadías y abrir nuevas oportunidades para alojamiento, gastronomía, guías, productores y prestadores turísticos.
El Camino de la Fe también permitirá vincular atractivos que hasta ahora funcionaban de manera dispersa y otorgarles una narrativa común basada en espiritualidad, historia, identidad y naturaleza.
Huinganco suma así mucho más que una nueva escultura. Incorpora un punto capaz de unir fe, patrimonio y paisaje y, al mismo tiempo, abre una oportunidad para que el turismo religioso se transforme en otra herramienta de desarrollo para el Norte neuquino.


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