
El Gobierno busca reactivar el crédito hipotecario con fondos de la ANSES
RedacciónEl Gobierno nacional anunció un nuevo mecanismo para intentar ampliar la oferta de créditos hipotecarios y facilitar el acceso a la vivienda. La iniciativa contempla utilizar recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES como fuente de financiamiento para los bancos.
El anuncio fue realizado este miércoles por el ministro de Economía, Luis Caputo, durante una conferencia de prensa, donde explicó que las entidades financieras podrán acceder a esos fondos a través de licitaciones, con una condición central: deberán destinarlos exclusivamente a préstamos hipotecarios para la adquisición de viviendas.
“Reciben depósitos a corto plazo y tienen que prestar a largo plazo”.
Con esa explicación, Caputo identificó en el descalce entre los plazos de los depósitos y los préstamos uno de los principales obstáculos para el crecimiento del crédito hipotecario en Argentina.
El FGS como fuente de financiamiento
El esquema diseñado por el Gobierno busca utilizar temporalmente recursos del FGS para cubrir parte de esa dificultad de fondeo que enfrentan las entidades financieras.
La lógica oficial es que los bancos puedan contar con una fuente de recursos de mayor plazo para incrementar su capacidad de otorgar préstamos destinados a la compra de viviendas.
El mecanismo funcionaría mediante licitaciones, en las que las entidades financieras podrán acceder a los recursos disponibles, siempre bajo la condición de aplicarlos al financiamiento hipotecario.
De esta manera, el Gobierno pretende generar un puente entre los recursos existentes y una demanda de crédito que, hasta ahora, encuentra limitaciones en la capacidad de financiamiento de largo plazo del sistema bancario.
Una medida frente al escaso desarrollo hipotecario
Caputo sostuvo que el bajo volumen de créditos hipotecarios está relacionado principalmente con la estructura de fondeo de los bancos.
Las entidades reciben buena parte de sus depósitos a plazos relativamente cortos, mientras que los créditos destinados a la compra de una vivienda requieren financiamiento durante períodos mucho más extensos.
Ese descalce de plazos constituye uno de los principales problemas estructurales que el Gobierno busca atender con el nuevo mecanismo.
La propuesta apunta a funcionar como una herramienta transitoria, hasta que aumente el nivel de ahorro de los argentinos dentro del sistema financiero local y las entidades puedan contar con una base más amplia de recursos para otorgar créditos de largo plazo.
Cuánto dinero se destinaría al programa
Según lo informado por el ministro, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad cuenta con más de US$70.000 millones, aunque el programa anunciado utilizaría una porción considerablemente menor de esos recursos.
El monto previsto para esta iniciativa asciende a $2 billones.
La diferencia entre el volumen total del FGS y los fondos que se asignarían al programa marca que no se trata de una utilización integral del fondo, sino de la aplicación de una parte de sus recursos para intentar dinamizar un segmento específico del mercado financiero.
El objetivo: vivienda y reactivación
El Gobierno vincula la medida con la necesidad de fortalecer el crédito y apuntalar la actividad económica.
La construcción y el mercado inmobiliario tienen un efecto multiplicador sobre distintos sectores —desde materiales y servicios hasta empleo y consumo—, por lo que una recuperación del crédito hipotecario podría generar impacto más allá de quienes accedan directamente a una vivienda.
La propuesta ya había sido anticipada por Luis Caputo durante una conferencia anterior y comenzó a tomar forma en los últimos días, en un contexto en el que la administración nacional busca estimular una reactivación económica que todavía presenta debilidades.
El interrogante estará ahora en la implementación concreta del mecanismo: cuántos bancos participarán, en qué condiciones accederán a los fondos, qué tasas podrán ofrecer y cuántos nuevos créditos hipotecarios podrá generar el programa.
Una apuesta al largo plazo
El Gobierno apuesta a que el esquema permita destrabar una de las principales restricciones del mercado hipotecario argentino: la falta de financiamiento de largo plazo.
La medida no supone, por sí misma, una garantía de que los créditos serán más baratos o de que aumentará inmediatamente la cantidad de familias que puedan acceder a una vivienda. Su resultado dependerá de las condiciones de las licitaciones y de cómo las entidades trasladen esos recursos a los préstamos hipotecarios.
Por ahora, el Ejecutivo busca utilizar una herramienta financiera estatal para movilizar crédito privado hacia la vivienda, mientras espera que un mayor nivel de ahorro interno permita, en el futuro, reducir la dependencia de este tipo de mecanismos extraordinarios.


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