
Catamarqueño habla siete idiomas y forma parte de la élite intelectual mundial
RedacciónCon apenas 26 años, José Miranda acumula un recorrido que combina excelencia académica, formación internacional y una permanente búsqueda de conocimiento. Nacido en el barrio Villa Cubas, en Catamarca, el joven fue distinguido entre los diez Jóvenes Sobresalientes de la Argentina, domina siete idiomas, integra MENSA, la organización internacional que reúne al 2% de las personas con mayor capacidad intelectual del planeta, y actualmente se desempeña como programador en Coca-Cola Andina, en la provincia de Córdoba.
Sin embargo, su historia dista de la del clásico "niño prodigio". Según relató en una entrevista con el medio Inforama, durante su infancia tuvo un desempeño escolar común y no sobresalía particularmente entre sus compañeros.
Una cirugía cambió el rumbo de su vida
El punto de inflexión llegó durante la adolescencia, cuando una intervención quirúrgica lo llevó a replantear profundamente sus prioridades.
"Esa experiencia me hizo cambiar la forma de ver las cosas y comprometerme plenamente con el aprendizaje", recordó.
A partir de ese momento comenzó una transformación sostenida que rápidamente se reflejó en un mejor rendimiento académico y en su participación en diversas olimpíadas científicas.
Becas internacionales y formación de primer nivel
El nuevo camino abrió rápidamente oportunidades que trascendieron las fronteras argentinas.
A los 15 años obtuvo una beca del programa Jóvenes Embajadores, impulsado por la Embajada de Estados Unidos.
Dos años más tarde fue seleccionado para participar del International Science Camp, realizado en Budapest (Hungría), además de integrar campamentos científicos en Chile y Uruguay.
A los 18 años concretó otro de sus grandes objetivos al ser parte del prestigioso Space Camp de la NASA, desarrollado en Huntsville, Alabama, una experiencia reservada para jóvenes con destacadas aptitudes académicas y científicas.
El ingreso a MENSA marcó un antes y un después
A los 20 años llegó uno de los reconocimientos más importantes de su trayectoria personal.
Tras superar el exigente examen de admisión, fue aceptado en MENSA, organización fundada en 1946 en Oxford que reúne exclusivamente a personas cuyos resultados intelectuales se ubican dentro del dos por ciento más alto de la población mundial.
"Ingresé en un momento de mi vida donde cuestionaba mucho mis capacidades; haber quedado me dio la confianza necesaria para potenciar mis pasiones, como es el caso de los idiomas", expresó.
Siete idiomas y una filosofía distinta para aprender
Actualmente, Miranda domina:
- Español.
- Inglés.
- Francés.
- Ruso.
- Japonés.
Además, continúa perfeccionándose en:
- Portugués.
- Ucraniano.
- Chino.
Lejos de los métodos tradicionales, sostiene que la verdadera clave para aprender un idioma consiste en incorporarlo a la vida cotidiana.
"La clave no siempre está en estudiar de manera formal, sino en consumir contenidos que realmente te interesen y descubrir los patrones con los que las personas se comunican cotidianamente", explicó.
El dominio del japonés incluso le permitió cumplir uno de sus mayores sueños: viajar a Japón, experiencia que —según afirma— transformó también su forma de organizarse y afrontar la vida diaria.
Las altas capacidades también presentan desafíos
Aunque reconoce que desarrollar su potencial intelectual le abrió numerosas puertas en el plano profesional, también admite que esa condición puede generar dificultades en el ámbito personal.
"Una de las mayores desventajas de esta capacidad es que suele flaquear la base vincular. Con el tiempo dejé de presionar por cumplir determinadas expectativas y aprendí a vivir las relaciones de otra manera", reflexionó.
Un llamado para detectar y acompañar talentos en Catamarca
Más allá de sus logros individuales, Miranda considera que en Catamarca existen numerosas personas con altas capacidades intelectuales que aún no fueron identificadas ni acompañadas.
Por ello, propone ampliar el acceso a evaluaciones especializadas que permitan detectar tempranamente esos talentos y brindarles herramientas para desarrollar todo su potencial.
"Me gustaría incentivar a la gente a perder el miedo al diagnóstico y entender el valor de ser parte de una red que puede contribuir muchísimo a tu carrera profesional y a no sentirte tan solo", sostuvo.
Actualmente, quienes desean realizar el examen de ingreso a MENSA deben trasladarse a Córdoba o Buenos Aires, ya que las evaluaciones se realizan únicamente en esas ciudades y en fechas limitadas.
Para el joven catamarqueño, descentralizar ese proceso sería un paso fundamental para fortalecer el desarrollo del talento local, generar mayores oportunidades y evitar que muchas capacidades excepcionales permanezcan invisibilizadas.


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