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La nueva maquinaria territorial que recorre el interior neuquino

El armado silencioso que redefine el poder en Neuquén en la búsqueda de caras nuevas, ex jefes comunales y jóvenes de entre 24 y 30 años.
COLUMNA POLÍTICA | INFOGO DIARIO

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Primero Neuquén se mueve en el interior: el plan para rediseñar el poder municipal rumbo a 2027

El tablero electoral de Neuquén empezó a moverse mucho antes de los tiempos formales de campaña. Mientras la agenda pública todavía se concentra en la gestión y en el escenario económico nacional, el oficialismo provincial ya despliega una estrategia silenciosa pero intensa para consolidar el control territorial de cara a las elecciones de 2027. Detrás de esa arquitectura política aparecen dos nombres que concentran hoy la conducción del poder neuquino: Mariano Gaido y Rolando Figueroa.

El operativo político se ejecuta bajo el sello de Primero Neuquén, el espacio que articula al gaidismo con sectores de Comunidad, y que ya comenzó un trabajo sistemático de recorridas, mediciones y construcción de candidaturas en toda la provincia. La premisa es clara: blindar el proyecto político provincial y evitar que el desgaste local termine afectando la figura del gobernador.

Según pudo reconstruirse de distintas fuentes vinculadas al armado, el esquema ya tendría conversaciones avanzadas y postulantes consensuados en alrededor de 35 de las 58 localidades neuquinas, incluyendo municipios y comisiones de fomento. El trabajo territorial no es improvisado: responde a una lógica de control político minucioso, con coordinadores en tres regiones y supervisión permanente desde la conducción central.

Claudio Domínguez, el operador territorial del nuevo mapa político

El encargado de ejecutar el operativo es el diputado provincial Claudio Domínguez, un dirigente histórico del entramado territorial neuquino y hombre de extrema confianza tanto de Gaido como de Figueroa. Con pasado en el histórico MPN Azul junto al exgobernador Jorge Sapag, Domínguez vuelve a ocupar un rol estratégico: anticiparse al clima político del interior y ordenar las futuras candidaturas en cada región.

El esquema fue dividido en tres grandes regiones —norte, centro y sur— cada una con un referente específico encargados de detectar liderazgos, evaluar intendentes y construir consensos locales.

La hoja de ruta tiene plazos definidos. La intención del oficialismo es acelerar definiciones después de agosto, una vez concluido el Mundial y en medio del proceso interno del MPN, fuerza que todavía conserva una estructura territorial decisiva en el interior provincial.

Allí aparece uno de los datos políticos más relevantes: el oficialismo provincial busca absorber, contener y reorganizar la histórica base territorial emepenista antes de que se fracture o migre hacia otros espacios.

“No se hace nada sin el consenso de Mariano y Rolando”

El método de trabajo combina sondeos de imagen, reuniones reservadas con referentes sociales y recorridas territoriales que ya abarcaron más de 35 localidades. Comerciantes, dirigentes vecinales, referentes deportivos, actores sociales y el ingreso de jóvenes forman parte del diagnóstico político que hoy realiza el oficialismo.

Desde el entorno del armado remarcan una premisa que funciona como línea de conducción política:

“No se hace nada sin el consenso de Mariano y Rolando”.

La frase sintetiza el esquema de doble comando que hoy domina la estrategia electoral del espacio. Ninguna candidatura se habilita sin validación política de ambos dirigentes.

Sin embargo, detrás del discurso de “consenso” también aparece una señal concreta hacia los intendentes actuales: nadie tiene garantizada la continuidad automática.

En el oficialismo reconocen un problema central: varios intendentes arrastran desgaste de gestión, conflictos internos o niveles crecientes de rechazo social. Y allí surge el principal temor político del armado provincial.

La preocupación es que el rechazo a determinados jefes comunales termine contaminando la imagen provincial de Figueroa y favoreciendo indirectamente el crecimiento de alguna otra oferta electoral.

Por eso, el operativo territorial no apunta únicamente a sostener intendentes en funciones. También explora alternativas por fuera de las estructuras tradicionales.

La estrategia incluye tres perfiles concretos:

  • Exintendentes con buena imagen residual.
  • Referentes sociales con peso territorial.
  • Jóvenes sin experiencia política tradicional, especialmente de entre 24 y 30 años.

Ese último punto no es casual. En el oficialismo observan que el fenómeno libertario logra conectar con sectores jóvenes desencantados de la política clásica. Por eso se busca captar perfiles nuevos con `posibilidades políticas en lo inmediato.

Colectoras, listas espejo y un esquema flexible según cada ciudad

El plan electoral tampoco tendrá un formato uniforme. En las ciudades más grandes se evalúa avanzar con colectoras para ampliar el caudal electoral sin fragmentar votos. En localidades más pequeñas, en cambio, podrían utilizarse listas espejo adaptadas a las realidades locales.

La lógica será pragmática y territorial. Cada distrito tendrá su propio diseño político, aunque bajo una misma conducción estratégica.

Lo que ya empieza a quedar claro es que Primero Neuquén no piensa esperar al calendario electoral para ordenar el territorio. La construcción ya está en marcha y busca llegar al 2027 con un mapa político consolidado antes de que la oposición termine de estructurarse.

Mientras tanto, Gaido y Figueroa concentran la lapicera, administran los tiempos y definen quién entra y quién queda afuera del nuevo esquema de poder neuquino.

Y en una provincia donde históricamente el control territorial definió elecciones, el mensaje hacia adentro del sistema político parece inequívoco: la sucesión municipal empezó mucho antes de lo previsto.

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