Murió Rolando Juan de Dios, una de las voces más emblemáticas de la radio y la televisión patagónica
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RedacciónLa radiofonía y la televisión de la Norpatagonia atraviesan una jornada de profundo pesar tras conocerse el fallecimiento de Rolando Juan de Dios, histórico locutor y referente indiscutido de los medios regionales, quien murió este lunes a los 86 años luego de una trayectoria excepcional que se extendió durante más de siete décadas ininterrumpidas.
Su muerte generó una inmediata repercusión entre colegas, oyentes, periodistas y figuras vinculadas al ámbito cultural y comunicacional, que lo reconocieron como una de las voces más representativas y respetadas de la Patagonia argentina.
Con una carrera iniciada en 1949, Rolando Juan de Dios construyó un recorrido prácticamente único dentro de la historia de la locución argentina, manteniéndose activo frente al micrófono hasta los últimos años de su vida.
De niño prodigio de la radio porteña a figura de la Patagonia
Nacido en Buenos Aires, su vínculo con la radio comenzó cuando apenas tenía 9 años. Ingresó a Radio Porteña —actual Radio Continental— como parte de una escuela artística infantil que funcionaba dentro de la emisora.
En aquellos años, los niños que daban sus primeros pasos en la radio eran conocidos como “meritorios”, y Rolando fue uno de los más destacados de esa generación.
Desde muy joven participó en radioteatros y producciones junto a figuras históricas del espectáculo argentino como Elisa Christian Galvé, Amadeo Novoa, Jorge Salcedo y Francisco de Paula, integrando el universo dorado de la radio argentina de mediados del siglo XX.
La voz argentina de Clint Eastwood y el papá de Mafalda
Antes de consolidarse en la Patagonia, Rolando Juan de Dios dejó una huella profunda en el mundo del doblaje audiovisual argentino.
En 1963 fue elegido para doblar al entonces desconocido actor estadounidense Clint Eastwood en la serie “Cuero Crudo”, convirtiéndose en una de las primeras voces en español del futuro ícono de Hollywood.
Durante quince años también trabajó en el doblaje de figuras internacionales como Peter Sellers y numerosos actores de cine y televisión, en una etapa considerada por especialistas como parte de la “edad de oro” del doblaje nacional.
Sin embargo, uno de los episodios más recordados de su carrera llegó de la mano de Quino y su histórica creación, Mafalda.
El propio historietista lo seleccionó personalmente para interpretar al padre de Mafalda en la adaptación televisiva de la tira, mientras además dirigía las voces del elenco completo.
Ese reconocimiento fue interpretado dentro del ambiente artístico como una muestra del prestigio profesional y humano que había construido a lo largo de su carrera.
Neuquén, el lugar donde construyó su legado definitivo
En 1982 llegó a Neuquén y desde entonces desarrolló una relación inseparable con los medios y las audiencias de la región.
Trabajó en históricas emisoras y canales como LU5, Canal 7, Radio Televisión Educativa y Radio y Televisión del Neuquén (RTN), convirtiéndose en una referencia central de la comunicación patagónica.
Su permanencia ininterrumpida frente al micrófono durante más de setenta años fue considerada por colegas y trabajadores del sector como un verdadero récord dentro de la radiofonía regional.
A lo largo de su carrera recibió múltiples reconocimientos y fue nominado al Premio Martín Fierro por su trabajo en RTN, una distinción que él mismo definía como uno de los momentos más emocionantes de su vida profesional.
“La radio es mi génesis”
Más allá de los premios, quienes compartieron trabajo con él destacan que su legado estuvo marcado por una concepción profundamente ética y profesional del oficio.
Defendía el trabajo preparado, el respeto por el oyente, el uso del guión y el compromiso con la calidad artística y estética de la locución.
“La radio es mi génesis”, repetía habitualmente para describir el vínculo vital que mantenía con el medio.
Incluso durante períodos de internación o complicaciones de salud, volvía al aire apenas tenía la posibilidad de hacerlo.
Para quienes lo conocieron, el micrófono no era solamente una herramienta laboral, sino una extensión de su identidad personal y cultural.
El reconocimiento pendiente
Su colega y amigo, el locutor Edmundo Rivanera, lamentó que una trayectoria de semejante magnitud no haya tenido una visibilidad nacional acorde a su aporte histórico.
“Los argentinos solemos no reconocer en vida a quien corresponde”, expresó.
Y agregó:
“Rolando realmente lo merece, no solamente por lo que hizo, sino también por su actitud de vida”.
La muerte de Rolando Juan de Dios deja un vacío difícil de llenar en la historia de la comunicación de la Norpatagonia y despide a una generación de profesionales que construyó la radio desde la pasión, la disciplina y la vocación profunda por la palabra.







