
Alerta sanitaria en Neuquén: advierten sobre riesgos y prevención ante picaduras de “chaquetas amarillas”
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RedacciónDesde el Ministerio de Salud de Neuquén subrayaron que, si bien el hecho es grave, “no se trata de una situación frecuente”, al tiempo que difundieron recomendaciones preventivas para reducir riesgos durante actividades al aire libre.
La explicación técnica estuvo a cargo de Irene Roccia, bióloga de la Dirección General de Salud Ambiental y Cambio Climático, quien precisó: “La chaqueta amarilla es una avispa introducida, no es originaria de nuestro país, pero se ha expandido por toda la Patagonia”. En ese sentido, indicó que su presencia es más habitual en zonas de precordillera y cordillera dentro del territorio neuquino.
Una especie invasora con capacidad de ataque reiterado
Uno de los rasgos distintivos de estas avispas es su capacidad de picar múltiples veces. A diferencia de las abejas, “tienen un aguijón liso, por lo que pueden picar reiteradamente sin perderlo”, explicó Roccia.
El mecanismo de defensa incluye la inoculación de una toxina que, en la mayoría de los casos, genera efectos locales: inflamación, enrojecimiento, dolor, ardor y prurito. Estos síntomas suelen ser transitorios y ceden en pocas horas.
Sin embargo, el cuadro cambia de manera significativa en personas alérgicas. “Puede generar una reacción severa, generalizada, de rápida evolución y potencialmente letal”, advirtió la especialista, en referencia al desenlace ocurrido recientemente.
Síntomas de alarma y necesidad de respuesta inmediata
Las autoridades sanitarias enfatizaron la importancia de reconocer signos críticos que requieren atención urgente. Entre ellos se destacan:
dificultad respiratoria, taquicardia, náuseas, erupciones cutáneas y edema facial.
La aparición de estos síntomas configura una emergencia médica, por lo que se recomienda acudir de inmediato a un centro de salud.
Comportamiento y hábitat: cuándo aumenta el riesgo
En términos conductuales, Roccia aclaró que “no suelen atacar” de manera espontánea. El riesgo se incrementa cuando se sienten amenazadas, especialmente si se interfiere con sus nidos.
“El problema ocurre cuando accidentalmente los pisamos, los movemos o intentamos ahuyentarlas”, señaló. Además, explicó que una picadura puede liberar feromonas que atraen a otras avispas, aumentando la peligrosidad del episodio.
Estas especies se alimentan de carbohidratos y proteínas, lo que las acerca a entornos con restos de comida, basura o materia orgánica. Sus nidos pueden encontrarse tanto bajo tierra como en estructuras aéreas: huecos de árboles, pilas de leña, entretechos o cavidades en paredes.
Prevención: medidas básicas pero clave
Desde el área de Salud se difundieron pautas concretas para minimizar riesgos:
- Evitar molestarlas o intentar espantarlas
- Utilizar ropa protectora (mangas largas y pantalones largos)
- Cubrir alimentos y residuos para no atraerlas
- No confiar en repelentes: “no las ahuyentan”
En caso de detectar un nido cercano a viviendas o zonas de circulación, se recomienda no intervenir por cuenta propia y solicitar asesoramiento técnico para su eliminación segura.
Roccia describió estas estructuras como “cubiertas por una pared de celulosa, de aspecto similar al papel, en tonos grisáceos o marrones”, lo que permite identificarlas con mayor facilidad.
Un riesgo bajo, pero no menor
El Ministerio de Salud insistió en llevar tranquilidad a la población, remarcando que los casos graves son poco frecuentes. Sin embargo, la combinación entre expansión de la especie y desconocimiento de sus características obliga a reforzar la prevención.
La clave no está en el alarmismo, sino en la información: reconocer el riesgo, entender el comportamiento de la especie y actuar con precaución puede marcar la diferencia.


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