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Si una persona es despedida ahora, ¿podrá reclamar la indemnización anterior o ya rige el nuevo sistema?

Tras idas y vueltas con la reforma laboral y numerosos fallos a favor y en contra, ¿cómo queda el cálculo ante un despido? Las claves
Actualidad

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La reforma laboral volvió a instalarse en el centro de la escena jurídica con efectos concretos sobre el cálculo de indemnizaciones por despido. En medio de un escenario atravesado por fallos judiciales y disputas de competencia, la pregunta clave es directa: ¿qué sistema se aplica hoy?

 La respuesta central: desde cuándo rige el nuevo sistema

El criterio es claro en términos legales:
El nuevo régimen indemnizatorio se aplica únicamente a los despidos ocurridos desde el 6 de marzo de 2026.

Esto implica que:

  • Despidos anteriores → se liquidan con el sistema tradicional
  • Despidos posteriores → se rigen por la nueva normativa

Se configura así un escenario de coexistencia normativa, donde conviven dos esquemas distintos dependiendo de la fecha de desvinculación.


 Una reforma vigente, pero judicializada

La situación actual no es lineal. Tras una serie de idas y vueltas judiciales, la Cámara Nacional del Trabajo otorgó efecto suspensivo a la apelación del Estado, lo que en la práctica reactivó la vigencia de la reforma.

Sin embargo, el debate de fondo continúa abierto, ya que otros fueros analizan su constitucionalidad, generando:

  • posibles fallos contradictorios
  • mayor litigiosidad
  • incertidumbre en la aplicación

 Qué cambia en la indemnización

El núcleo de la reforma está en el cálculo indemnizatorio.

El nuevo esquema redefine qué se considera remuneración “normal y habitual”, lo que impacta directamente en el monto final.

Entre los cambios más relevantes:

  • Se restringen algunos conceptos salariales tradicionales
  • Se incorporan otros no mensuales, como el aguinaldo (SAC) y ciertos premios
  • Se aplica el criterio del fallo Vizzoti vs AMSA, que establece un límite

La base salarial no puede reducirse más de un 33%
 El trabajador debe recibir al menos el 67% de su mejor sueldo

Ese monto es el que luego se multiplica por la antigüedad.


 Antigüedad y reingresos: nuevo criterio

La reforma introduce un cambio clave:
 Si un trabajador vuelve a una empresa después de más de dos años, pierde la antigüedad anterior

Esto limita la acumulación histórica en relaciones laborales discontinuas y obliga a documentar con precisión cada vínculo laboral.


 Período de prueba más flexible

Otro punto relevante es la modificación del período inicial de trabajo:
Se elimina la obligación de preaviso durante el período de prueba

Esto simplifica la desvinculación en esa etapa, aunque puede generar conflictos interpretativos.


 Un nuevo sistema alternativo: el Fondo de Asistencia Laboral

La reforma también habilita un cambio estructural:
 la creación del Fondo de Asistencia Laboral, que podría reemplazar la indemnización tradicional

Este sistema:

  • funcionaría mediante convenios colectivos
  • se basaría en aportes periódicos
  • anticipa una posible transformación del modelo laboral argentino

 La Justicia ya empezó a aplicarla

Aunque el debate sigue abierto, algunos tribunales comenzaron a aplicar la nueva normativa.

Un caso relevante es el del Superior Tribunal de Justicia de Río Negro, que sostuvo que ciertos aspectos de la reforma deben aplicarse incluso en causas en trámite.

El argumento:
 se trata de normas de orden público, que los jueces deben aplicar aun sin pedido de las partes

Esto marca una tendencia:
la reforma no solo impacta en el futuro, sino también en procesos judiciales en curso.


 Un sistema en transición

El escenario actual combina:

  • una ley vigente
  • fallos que la interpretan
  • empresas adaptándose
  • tribunales fijando criterios

En ese contexto, la clave ya no es solo conocer la norma, sino cómo se aplica en cada caso concreto.

Cada despido hoy puede implicar una discusión jurídica distinta

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