
El Concejo Deliberante de Neuquén aprobó este jueves una ordenanza que establece la prohibición total de la actividad de limpiavidrios, “trapitos” y lavacoches en semáforos y esquinas de la capital provincial, en una decisión que marca un giro en la regulación del uso del espacio público.
La iniciativa fue sancionada por mayoría, con 13 votos afirmativos sobre 18, mientras que cuatro concejales votaron en contra y uno optó por la abstención. La normativa se inscribe en un escenario de fuerte debate político y social, donde confluyen reclamos por seguridad vial y discusiones de fondo sobre exclusión y economía informal.
Un nuevo esquema de control y sanción
La ordenanza establece de manera explícita que queda prohibida la realización de estas actividades en la vía pública, habilitando la intervención directa de inspectores municipales y fuerzas policiales en distintos puntos de la ciudad.
Además, incorpora estas prácticas al Código Contravencional, lo que permitirá reforzar los controles y aplicar sanciones concretas.
Las multas previstas son significativas:
- Entre $17.520 y $350.000 para quienes realicen la actividad
- Hasta $262.800 para automovilistas que acepten el servicio
De este modo, el municipio busca desarticular tanto la oferta como la demanda, endureciendo el esquema de fiscalización.
Votación dividida y posicionamientos políticos
El respaldo a la ordenanza estuvo liderado por la presidenta del Concejo, Claudia Argumero, junto a ediles de distintos bloques como el Movimiento Popular Neuquino, PRO, Fuerza Libertaria y otros espacios aliados.
En contraposición, referentes de sectores opositores rechazaron la medida. Entre ellos, la concejala Julieta Katcoff planteó críticas de fondo:
“Esta medida no resuelve el problema de fondo”, advirtió, al tiempo que sostuvo que podría implicar “convertir la pobreza en una falta”.
Desde los bloques oficialistas, en cambio, defendieron la decisión como una herramienta necesaria para abordar lo que definieron como “un problema creciente de convivencia y seguridad”. En esa línea, el concejal José Luis Artaza calificó la situación como “un inconveniente importante” y respaldó avanzar con la regulación para “ordenar la ciudad”.
Una problemática social detrás de la medida
Más allá de la prohibición, desde el propio cuerpo deliberativo se reconoció que la actividad tiene un trasfondo social complejo, con un crecimiento sostenido desde la pandemia y replicado en distintas ciudades del país.
Según datos oficiales, el 70% de las personas relevadas no son oriundas de Neuquén, lo que abre un frente adicional en términos de políticas públicas.
Frente a este escenario, se anunció la implementación de un abordaje integral, que incluirá:
- Programas de capacitación laboral
- Iniciativas de inclusión social
- Asistencia en salud mental y adicciones
- Estrategias de revinculación con sus lugares de origen
Objetivos oficiales: orden, seguridad y respuesta social
Desde el Ejecutivo municipal señalaron que el eje de la medida es mejorar la circulación, reducir riesgos viales y prevenir situaciones de conflicto en la vía pública, incluyendo denuncias por hostigamiento y acoso a conductores.
Al mismo tiempo, la ordenanza busca dar respuesta a un reclamo creciente de vecinos, en un contexto donde la presencia de limpiavidrios en esquinas y semáforos se había convertido en un foco de tensión urbana.













