★ La Universidad de Buenos Aires (UBA) confirmó su participación estratégica en la misión Artemis II de la NASA, el primer proyecto tripulado que orbitará la Luna en más de cinco décadas. A través de la Facultad de Ingeniería (FIUBA), la institución académica formó parte central del desarrollo de Atenea, un microsatélite de tipo CubeSat que será lanzado entre el 1 y el 6 de abril desde el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Estados Unidos.
Este hito posiciona a la Argentina como uno de los únicos cuatro países, junto a Corea del Sur, Arabia Saudita y Alemania, que lograron cumplir los rigurosos estándares de seguridad y tiempos técnicos exigidos por la agencia estadounidense para transportar carga útil en esta expedición.
​Desarrollo nacional frente al desafío del espacio profundo
​El dispositivo Atenea es un CubeSat de clase 12U, con dimensiones de 30 x 20 x 20 centímetros, diseñado para operar en condiciones extremas. Según informaron las autoridades de la FIUBA, el satélite viajará dentro del Orion Stage Adapter (OSA) y será eyectado aproximadamente cinco horas después del despegue, una vez que el módulo se separe de la nave Orion.
El decano de la Facultad de Ingeniería, Alejandro Martínez, señaló que la selección de este proyecto fue el resultado de un convenio firmado entre la NASA y casi 50 países, donde solo cuatro naciones resultaron elegidas para ocupar los 14 lugares disponibles para cargas útiles. «Hubo que cumplir los estándares de seguridad extremadamente estrictos que exige la NASA para no poner en riesgo una misión tripulada como esta», explicó el decano.
​Un Estado presente en la frontera tecnológica
​Lejos de la lógica de la desinversión, el proyecto ATENEA se consolidó bajo el liderazgo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), funcionando como un nodo articulador entre el sector académico y el científico tecnológico estatal. En el desarrollo intervinieron el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), las universidades nacionales de La Plata (UNLP) y San Martín (UNSAM), y la empresa de capitales públicos VENG SA.
El objetivo principal de la misión es validar tecnologías críticas producidas en el país. El microsatélite medirá la radiación en órbitas profundas, evaluará componentes comerciales de uso espacial (COTS) y pondrá a prueba fotomultiplicadores de silicio de alta eficiencia, fundamentales para futuros enlaces de comunicación de largo alcance en programas de exploración profunda.
​Formación académica y soberanía de recursos
​El director del Proyecto ASTAR y responsable por la FIUBA, Fernando Filippetti, destacó que el equipo de trabajo estuvo integrado casi en su totalidad por estudiantes, lo que refuerza el rol de la universidad pública en la generación de conocimiento estratégico. Para los investigadores involucrados, este lanzamiento representa una revancha histórica tras el intento fallido del año 2000.
El profesor Guillermo Salvatierra y el propio Filippetti ya se encuentran en Cabo Cañaveral supervisando los detalles finales del lanzamiento. La presencia de Atenea en la misión Artemis II no solo representa un logro técnico, sino que reafirma la capacidad del sistema científico argentino para competir en los niveles más altos de la industria aeroespacial global, defendiendo la premisa de que la soberanía nacional también se construye en el espacio.
​Puntos clave:
- ​La UBA participa en la misión Artemis II con el microsatélite argentino Atenea.
- ​El lanzamiento está programado para la primera semana de abril desde Cabo Cañaveral.
- ​Argentina es uno de los cuatro países seleccionados por la NASA para llevar carga útil.
- ​El proyecto fue coordinado por la CONAE e involucra a múltiples universidades nacionales.
- ​El satélite validará componentes electrónicos y medirá radiación en el espacio profundo.







