Encuesta nacional: Javier Milei conserva centralidad política, pero crece la percepción de que “lo peor está por venir”
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RedacciónEl último relevamiento de Pulso Research expone la tensión estructural que atraviesa el inicio del 2026 para el Gobierno nacional: fortaleza política relativa y aprobación estabilizada conviven con una sociedad que manifiesta fatiga económica y creciente incertidumbre sobre el impacto futuro del ajuste.
La encuesta —realizada sobre 2.175 casos durante febrero— muestra que Milei continúa siendo el dirigente con mayor nivel de imagen positiva dentro del sistema político, pero ya no monopoliza el podio sin competencia y enfrenta un escenario de opinión pública más fragmentado.
Aprobación estable y rechazo en retroceso
El estudio señala que la aprobación de la gestión nacional se ubica en torno al 44%, mientras que el rechazo cayó 10,7 puntos desde septiembre de 2025, previo a las elecciones legislativas que consolidaron a La Libertad Avanza en el Congreso.
Un dato clave para entender esta resiliencia es la asignación de responsabilidades: el 47,8% de los encuestados atribuye la actual situación económica a la gestión anterior (3,3 puntos más que el mes previo), mientras que el 38,9% responsabiliza directamente a las decisiones adoptadas por Milei (1,6 puntos menos). Un 13,3% no toma posición.
Este diferencial explica, en parte, la indulgencia social que aún conserva el oficialismo.
Oposición difusa y liderazgo fragmentado
El relevamiento también refleja un sistema opositor debilitado y sin conducción clara. El 50,2% no identifica un referente opositor definido: el 29,1% no sabe a quién señalar y el 21,1% considera que nadie ocupa ese rol.
Entre quienes sí identifican liderazgos, aparecen Cristina Fernández de Kirchner (14,6%) y Axel Kicillof (13,8%), prácticamente empatados. Llamativamente, un 6,7% considera que el propio Milei actúa como principal opositor a su gestión, superando al kirchnerismo en general (4,2%) y a Mauricio Macri (2,3%).
En términos de imagen, Milei registra 47,3% positiva y 48,6% negativa. Cristina Fernández de Kirchner mejora su valoración positiva (42,7%), aunque mantiene un 51,7% de imagen negativa. Kicillof presenta 36,8% positiva y 47,5% negativa.
El ajuste, núcleo del dilema presidencial
Donde el escenario se vuelve más complejo es en la evaluación del ajuste fiscal. La percepción negativa sobre la situación económica —tanto nacional como personal— se mantiene elevada, entre el 60% y el 70%, mientras que la evaluación positiva no logra superar el 30%.
Solo el 16% considera que el Gobierno está ajustando “donde corresponde”, cinco puntos menos que en mayo de 2025. En contraste, el 42,3% cree que no se está ajustando en los sectores adecuados y el 34,4% opina que hay medidas correctas y otras equivocadas.
El dato más significativo es la expectativa a futuro: el 39,4% cree que “lo peor del ajuste está por venir”, un salto de 14,5 puntos respecto a junio de 2025. El 30,9% entiende que el momento más duro ocurre actualmente, mientras que apenas el 19,3% considera que ya pasó la etapa más crítica.
En cuanto a los efectos del ajuste fiscal, el 38% sostiene que empeoró la situación económica del país, el 24,6% que no produjo cambios y el 26% percibe una mejora.
Reforma laboral y sensibilidad social
El sondeo se publica en paralelo al avance legislativo de la denominada Ley de Modernización Laboral, que obtuvo aprobación en Diputados y volverá al Senado tras la exclusión del artículo 44, que reducía salarios durante licencias médicas. La discusión coincidió con un paro nacional impulsado por la CGT y con el cierre de la empresa Fate, hechos que amplificaron la sensibilidad social frente al empleo y la industria.
Fortaleza política, fragilidad económica
El dilema presidencial se vuelve evidente: Milei conserva centralidad y ventaja comparativa frente a una oposición fragmentada, pero la narrativa del sacrificio con recompensa futura empieza a tensionarse.
La encuesta muestra que el Gobierno mantiene capital político. Sin embargo, el margen de tolerancia social al ajuste parece acotarse si la recuperación no impacta con mayor claridad en los ingresos reales.
La pregunta que atraviesa el inicio del año es si la estabilidad política alcanzará para sostener el costo social del programa económico.






