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Villarruel ordena el cierre del Senado en enero y activa un plan de retiros por falta de fondos

NacionalesRedacciónRedacción

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La vicepresidenta de la Nación y titular del Senado, Victoria Villarruel, dispuso el cierre administrativo de la Cámara alta durante todo enero y avanzó con un plan de ajuste interno que incluye recorte de gastos, suspensión de actividades políticas y la implementación de retiros voluntarios para reducir la planta de personal. La decisión se tomó luego de que la propia conducción del cuerpo admitiera que el Senado se quedó sin recursos para sostener su funcionamiento regular.

La medida marca un hecho inusual en el calendario legislativo y expone tensiones presupuestarias dentro del Congreso, en medio de la reconfiguración de prioridades del oficialismo y de los debates pendientes impulsados por la Casa Rosada.

“Estamos entrando en rojo”
Villarruel reconoció públicamente la gravedad de la situación financiera al señalar que las partidas asignadas resultaron insuficientes para cubrir los gastos corrientes.
“A partir de diciembre estamos entrando en rojo, y eso que nos hemos administrado austeramente”, afirmó ante la prensa durante la inauguración del oratorio Santa María Antonia de San José “Mamá Antula” en el Palacio Legislativo.

El problema ya había sido planteado en una reunión mantenida en su despacho con el bloque de La Libertad Avanza, encabezado por Patricia Bullrich. Allí, la vicepresidenta advirtió que no había fondos disponibles y luego distribuyó los despachos del cuerpo, un gesto que generó los primeros roces internos dentro del oficialismo.

Reclamos por desigualdad presupuestaria
Según fuentes cercanas a la conducción del Senado, el malestar se profundizó al detectar una asimetría en la asignación de recursos respecto de la Cámara de Diputados, presidida por Martín Menem. En la Cámara alta señalaron que, para 2026, Diputados recibió $4.300 millones en bienes de uso, mientras que el Senado no contó con partidas equivalentes.

Bullrich quedó a cargo de gestionar un refuerzo presupuestario ante Karina Milei, aunque hasta el momento no hubo respuestas. La falta de esos fondos comenzó a impactar en la operatoria diaria del edificio legislativo y en la planificación de la agenda parlamentaria.

Senado cerrado, agenda congelada
Frente a ese escenario, Villarruel avanzó con una resolución contundente: el Senado permanecerá cerrado durante todo enero, independientemente de los proyectos que impulse el Poder Ejecutivo. La decisión condiciona el tratamiento de iniciativas que habían quedado en carpeta.

Si bien el oficialismo ya había postergado para febrero debates sensibles como la reforma laboral y las modificaciones a la ley de glaciares, el Presidente conserva la facultad de enviar nuevos proyectos y solicitar su tratamiento. No obstante, ninguna de esas iniciativas podrá iniciarse en la Cámara alta mientras dure el cierre administrativo.

Receso, oficinas vacías y retiros voluntarios
Mediante el decreto 633, la vicepresidenta estableció un receso administrativo entre el 2 y el 31 de enero. Solo quedaron exceptuados los agentes indispensables para garantizar tareas mínimas, principalmente vinculadas a mantenimiento y seguridad.

El personal deberá utilizar su período de vacaciones y cada dirección de área definió qué empleados resultan necesarios para sostener el funcionamiento básico del edificio. No se consideró esencial ninguna otra actividad, sin importar la dinámica legislativa que proponga el Gobierno nacional.

En paralelo, Villarruel firmó otro decreto que habilita un nuevo plan de retiros voluntarios, destinado a trabajadores con entre dos y 25 años de antigüedad. El límite etario se fijó en 54 años para mujeres y 59 para varones. El esquema busca reducir el gasto salarial en el corto plazo, aunque buena parte de los agentes alcanzados se encuentra próxima a la jubilación, una práctica habitual en el Congreso.

Salarios congelados y paritaria en suspenso
El ajuste también impactó de lleno en las negociaciones salariales. El personal del Senado llegó a las fiestas sin definiciones sobre aumentos, en una paritaria que los gremios sostienen con las autoridades de ambas cámaras.

Villarruel enfrenta, además, una restricción adicional: una resolución vigente establece que los incrementos salariales del personal se indexan a las dietas de los senadores, quienes en las últimas oportunidades solicitaron quedar excluidos de esas subas. Sin margen presupuestario, la vicepresidenta no pudo ejecutar aumentos y la negociación quedó en suspenso, a la espera de una eventual ampliación de partidas.

En ese contexto, también se cancelaron las actividades políticas durante enero y se habilitó al bloque oficialista a retomar la agenda recién en febrero. Según el cronograma interno, la primera sesión del año está prevista para el 10 de febrero, con la reforma laboral y la ley de glaciares como ejes centrales. Para entonces, Villarruel espera contar con más recursos. Por ahora, nadie se los garantizó.