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La gira de Sergio Massa: por qué el ministro le ganó al candidato

El jefe de Hacienda respondió con gestión al fuego cruzado por los saqueos en Argentina. La agenda electoral que se coló en el encuentro con la Casa Blanca. Todo listo para anunciar medidas.

Politica y Economia Redacción Redacción
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Sergio Massa volvió de la capital norteamericana con la “misión cumplida” de haber destrabado los 7.500 millones de dólares que la Argentina esperaba del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Esa satisfacción le durará, al menos, hasta noviembre cuando el organismo invite al staff argentino a discutir la séptima revisión del acuerdo. En dos días frenéticos, se reunió con representantes de organismos internacionales, con Kristalina Georgieva y con funcionarios de Joe Biden. En cada encuentro hizo un enorme esfuerzo por mostrarse como ministro de Economía, aunque la cuestión electoral se coló en toda su agenda.

Mientras conseguía financiamiento extra del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en Argentina ocurría robos a supermercados y comercios en distintos puntos del país.

El jefe de Hacienda siguió el curso de los acontecimientos a la distancia y mantuvo contacto permanente con el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni. En la Embajada argentina no esquivó las preguntas de la prensa sobre el tema, pero dio una respuesta preparada para no caer en ninguna polémica. De eso ya se había encargado la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerrutti, quien había responsabilizado al candidato ultraliberal Javier Milei.
Antes de la conferencia de prensa, Massa le había encomendado a su secretario de Industria, José de Mendiguren, que instrumentara un fondo de auxilio a los comerciantes afectados por los saqueos. A la emergencia respondió con gestión, como dijo que haría en el primer tramo de la campaña presidencial.


Durante toda la gira, el titular de Hacienda se movió juntos al jefe de asesores del ministerio, Leonardo Madcur, y al secretario de Asuntos Económicos y Financieros Internacionales, Marco Lavagna. Al encuentro con el Fondo y a la cena con Myke Pyle y Juan González se sumó el embajador argentino en Washington, Jorge Argüello. En ese último evento, los comensales repasaron las gestiones que realizó la Casa Blanca para ayudar a la Argentina en la negociación con el organismo crediticio. "No les prestaron mucha atención", afirmó una fuente que participó de la reunión. Luego, Massa en diálogo con los medios reprochó: "En abril el presidente Biden nos dijo que íbamos a tener los desembolsos antes del vencimiento y tuvimos que venir a buscarlos cuatro meses después".
El enojo del ministro responde a que el organismo pidió un 100% de devaluación en abril y un 60% después. "Demoraron mucho en una discusión absurda", cuestionó. Ante los funcionarios estadounidenses, el ministro-candidato aprovechó para mostrarse como la mejor opción electoral para mantente las relaciones bilaterales.
Antes de volver a la Argentina, hizo una escala en Paraguay donde se reunió con el presidente Santiago Peña. Allí, se sumaron la secretaria de Energía, Flavia Royón, y el ministro de Transporte, Diego Giuliano. Más allá de la agenda de trabajo, el encuentro es un gesto político que se postergó en diferentes oportunidades y es parte de la narrativa que el equipo massista intenta instalar: un ministro de Economía que alcanzó la presidencia.

Según afirmaron en el entorno de Massa, el tigrense todavía no se reincorporó en la campaña, aunque mantuvo durante todo el viaje contacto con el jefe de campaña de Unión por la Patria, el ministro del Interior y candidato a senador, Eduardo de Pedro. Antes de viajar a Washington, Massa dejó todo listo para la vuelta a Buenos Aires y monitoreó el avance de los anuncios que hará para compensar los efectos de la devaluación.

En Buenos Aires, dejó al titular de Aduana y hombre de su máxima confianza, Guillermo Michel, a cargo de la negociación con las empresas para cerrar acuerdos de precios que permitan controlar el impacto de la devaluación. Hasta ahora, 403 compañías que firmaron senderos de aumento o congelamiento. El foco de las conversaciones pasa por mostrarle al empresariado el incremento del margen de rentabilidad del último tiempo y advertirle que deben moderar los precios.

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