
Vaca Muerta crece y el aeropuerto de Neuquén vuelve a quedar bajo presión
RedacciónLa situación se produjo en una jornada en la que la concentración de pasajeros y vehículos expuso problemas vinculados tanto con la capacidad operativa como con la organización de los espacios de ingreso, estacionamiento, ascenso y descenso.
La fila de vehículos comenzaba en la casilla destinada a entregar los tickets de ingreso y se extendía más allá de la rotonda de acceso, en el sector próximo a Belgrano y San Martín. Durante el momento de mayor congestión había una sola casilla habilitada para el ingreso, lo que convirtió el acceso a la terminal en un trámite lento.
Una vez dentro del predio, el panorama continuaba con el estacionamiento prácticamente colmado. Taxis, remises y vehículos de alquiler se concentraban en las inmediaciones de la terminal, mientras el resto de los automóviles buscaba espacios disponibles.
La falta de sectores claramente diferenciados para las distintas operaciones también impactaba sobre quienes llegaban para dejar o retirar pasajeros. En muchos casos, los vehículos debían detenerse lejos de la puerta principal y los pasajeros completar el trayecto a pie, una situación particularmente incómoda cuando las condiciones meteorológicas —lluvia, viento o altas temperaturas— complican la circulación.
La salida, otro punto de congestión
El problema no terminaba en el ingreso. Para abandonar el aeropuerto se acumulaban al menos tres filas de vehículos frente a una única casilla de cobro, con demoras que podían aproximarse a los 30 minutos.
Así, el circuito terminaba multiplicando los tiempos de permanencia: primero para acceder al estacionamiento, luego para encontrar un lugar y finalmente para abonar y salir del predio.
Ante esta situación, una trabajadora del lugar resumió la escena con una frase que refleja la habitualidad del problema:
“Pasa siempre”.
La cuestión no es nueva. En junio de 2024, una columna titulada “Neuquén: poco aeropuerto para Vaca Muerta” ya había advertido sobre la distancia existente entre el crecimiento que experimenta la provincia y las condiciones de infraestructura disponibles para acompañarlo.
Más de dos años después, la discusión vuelve a plantearse a partir de una situación concreta: la llegada concentrada de tres vuelos genera dificultades para administrar con fluidez el movimiento de vehículos y pasajeros.
Una demanda que puede anticiparse
Los horarios de los vuelos forman parte de la programación habitual de una terminal aérea. La cantidad aproximada de pasajeros también puede estimarse y, en consecuencia, el número de vehículos que concurrirá a buscarlos constituye una demanda operativa previsible.
Ese punto resulta especialmente relevante para una provincia que busca posicionarse internacionalmente a partir del desarrollo de Vaca Muerta, de la actividad energética, del turismo y de la llegada de inversiones y visitantes.
La discusión sobre el aeropuerto no se limita, entonces, a la infraestructura física. También involucra la capacidad de organización y respuesta ante los momentos de mayor demanda.
Y el próximo escenario de alta circulación ya tiene fecha.
La Argentina Oil & Gas Patagonia, la próxima prueba
Entre el 19 y el 22 de octubre, el Espacio DUAM será sede de la Argentina Oil & Gas Patagonia, una de las principales exposiciones vinculadas con la industria hidrocarburífera de la región.
El evento prevé la participación de más de 400 expositores y más de 17.000 visitantes durante sus jornadas. Las estructuras y carpas destinadas a la exposición ya comenzaron a montarse, mientras se espera que en los días previos arriben delegaciones, empresas, proveedores y participantes.
Ese flujo adicional pondrá nuevamente a prueba la capacidad logística de la ciudad y, particularmente, de su principal puerta de ingreso aéreo.
El aeropuerto deberá absorber durante esos días el movimiento habitual de pasajeros junto con expositores, representantes de empresas, proveedores, delegaciones y asistentes al evento.
Por eso, una situación que en una jornada común puede interpretarse como un problema operativo puntual adquiere otra dimensión frente a una convocatoria de esta magnitud.
Qué debería resolverse antes del evento
La proximidad de la exposición permite identificar con anticipación algunos de los puntos críticos: agilizar los accesos y los mecanismos de cobro, ordenar el transporte de pasajeros, establecer sectores definidos para ascenso y descenso y coordinar el tránsito y el estacionamiento con el movimiento previsto en el predio ferial.
No se trata de una demanda inesperada. La fecha de la exposición está definida, la cantidad estimada de asistentes es conocida y el flujo extraordinario de pasajeros puede anticiparse.
Por eso, todavía existe margen para que las autoridades y los responsables operativos coordinen una respuesta que reduzca los puntos de congestión y permita afrontar el incremento de circulación.
Neuquén busca mostrar al país y al mundo el potencial de Vaca Muerta, atraer inversiones, recibir visitantes y consolidarse como uno de los principales polos energéticos de la Argentina. Ese crecimiento también pone bajo la lupa la infraestructura que debe acompañarlo.
El Aeropuerto Presidente Perón es una de las primeras imágenes que reciben quienes llegan a la provincia por vía aérea. Y el desafío ya no pasa solamente por recibir más pasajeros: también consiste en contar con una operación capaz de responder cuando ese crecimiento se concentra en pocas horas.
La pregunta queda planteada antes de la gran exposición petrolera: ¿está preparada la principal puerta aérea de Neuquén para el movimiento que genera la provincia que pretende mostrarle al mundo el potencial de Vaca Muerta?


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