Guañacos, donde la pasión por la Argentina también se vive a caballo
Mientras millones de argentinos celebraban la clasificación de la Selección Argentina en plazas, avenidas y grandes ciudades, en el pequeño paraje de Guañacos, en el norte de la provincia del Neuquén, el festejo tuvo una imagen distinta, pero cargada del mismo sentimiento.
Con menos de 500 habitantes, esta comunidad volvió a demostrar que la pasión por la camiseta albiceleste no entiende de distancias, geografías ni tamaño de las localidades. En medio de una fría noche cordillerana, un joven recorrió las calles montado a caballo, sosteniendo con orgullo una gran bandera argentina que se convirtió en el símbolo de una celebración auténtica y profundamente federal.
La escena resume el espíritu de tantos pueblos de nuestro interior neuquino, donde las tradiciones siguen vivas y el caballo continúa siendo parte de la identidad cotidiana. Allí, lejos del ruido de las grandes capitales, el Mundial también se vive con la misma intensidad, y los festejos son tan fuertes como los abrazos de reencuentro con cada vecino, en la plaza o la avenida del pueblo. Esta nota es por Guañacos, pero podría representar cualquier pueblito de nuestro Neuquén.
La postal no necesita grandes escenarios ni multitudes para transmitir emoción. Basta un caballo, una moto, o cuatro o cinco vehículos cargados de amigos con una bandera celeste y blanca emocionados con la selección que representa el sentimiento de todo un pueblo.
Porque la pasión por la Selección es la misma en cualquier rincón de la Argentina. Cambia el paisaje, cambian las costumbres, podemos ser una ciudad de miles desconocidos en un abrazo, o simplemente una veintena de vecinos reencontrandonos diez veces al día en distintos lugares, pero si gana la selección ese día, el abrazo es el más sentido, el más fuerte y el más sincero de todos, porque el orgullo de ser argentinos no se mide por la cantidad, se mide por la calidad de sentir que mientras mas lejos, mas patriotas nos sentimos.









