Encuesta nacional expone el desgaste del Gobierno: Milei supera el 53% de rechazo y crece el agotamiento social por la crisis
La situación política y económica del gobierno de Javier Milei vuelve a quedar bajo presión tras la difusión de un nuevo relevamiento nacional que muestra un fuerte deterioro del humor social y niveles crecientes de rechazo hacia la administración libertaria.
El informe, elaborado por Giacobbe & Asociados entre el 4 y el 9 de mayo sobre 2.500 casos en todo el país, refleja una combinación compleja para la Casa Rosada: un escenario político profundamente polarizado y una sociedad atravesada por el desgaste económico.
Según los datos del estudio, el Presidente mantiene una imagen positiva del 35,9%, mientras que la negativa escala al 53,9%, consolidando uno de los niveles de rechazo más altos desde el inicio de su gestión.
La encuesta expone además que el liderazgo de Milei continúa sosteniendo un núcleo duro de apoyo, aunque simultáneamente acumula un rechazo mayoritario que empieza a impactar sobre la estabilidad política del oficialismo.
Polarización extrema y una dirigencia con altos niveles de rechazo
El relevamiento también confirma que el fenómeno de desgaste no afecta únicamente al Presidente, sino que atraviesa a gran parte del sistema político argentino.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, aparece entre las dirigentes oficialistas mejor posicionadas, aunque también mantiene una imagen negativa superior a la positiva.
Una situación similar atraviesan:
- la vicepresidenta Victoria Villarruel,
- y la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
El informe muestra así un escenario donde ninguna figura política logra perforar la lógica de la polarización estructural que domina actualmente la discusión pública en Argentina.
El dato más alarmante: el agotamiento económico
Más allá de las valoraciones políticas, el dato que genera mayor preocupación dentro del oficialismo aparece vinculado al impacto económico sobre la sociedad.
La encuesta consultó cuánto tiempo consideran los argentinos que pueden sostener la situación económica actual y el resultado reflejó un fuerte nivel de agotamiento social.
El estudio indica que:
- el 41,9% de los consultados asegura que “ya no puede resistir más” las condiciones económicas vigentes,
- mientras que otro 27,5% afirma que apenas podría sostener la situación durante un período corto.
La consultora definió este indicador como la “frontera del dolor tolerable”, un parámetro que comienza a transformarse en uno de los principales focos de preocupación para el Gobierno nacional.
La persistencia de la inflación, el deterioro del poder adquisitivo y la pérdida de capacidad de consumo aparecen como variables centrales detrás del creciente malestar social.
El interrogante que preocupa a la Casa Rosada
El relevamiento deja planteado un interrogante político de fondo: cuánto tiempo podrá sostener el Gobierno el respaldo social si no logra mostrar mejoras concretas en la economía cotidiana.
Aunque el oficialismo continúa defendiendo algunos indicadores macroeconómicos positivos, la encuesta sugiere que gran parte de la sociedad evalúa la situación desde el impacto directo sobre ingresos, consumo y calidad de vida.
El estudio advierte además que el cansancio económico empieza a convivir con una creciente fatiga política y emocional en amplios sectores de la población.
Liberalismo, progresismo y una sociedad en redefinición
La investigación también exploró el trasfondo cultural del debate político argentino.
Al consultar a los encuestados sobre conceptos como “liberalismo” y “progresismo”, aparecieron niveles significativos de indefinición:
- 8,9% en el caso del liberalismo,
- y 13,9% respecto al progresismo.
Para la consultora, esto evidencia que buena parte de la sociedad todavía atraviesa un proceso de reinterpretación de las identidades ideológicas que hoy dominan el escenario político nacional.
Un equilibrio político cada vez más frágil
El panorama que deja el informe es el de una Argentina sostenida sobre un equilibrio inestable:
- una política profundamente dividida,
- una economía que continúa golpeando el tejido social,
- y un oficialismo que enfrenta crecientes dificultades para transformar estabilidad macroeconómica en alivio concreto para la población.
En ese contexto, la evolución de la situación económica aparece nuevamente como el principal factor que podría definir el futuro político del Gobierno en los próximos meses.







