
La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner recibió el Año Nuevo 2026 internada en el Sanatorio Otamendi, en la Ciudad de Buenos Aires, donde permanece hospitalizada desde el 20 de diciembre, cuando fue intervenida de urgencia por un cuadro de apendicitis aguda con peritonitis localizada.
A 11 días de la cirugía, la falta de avances significativos en su estado de salud comienza a generar preocupación política y social. El último parte médico oficial, difundido por la institución el lunes pasado, confirmó una “lenta recuperación” y la persistencia de una complicación postoperatoria que obliga a mantener un estricto seguimiento clínico.
Según el comunicado firmado por la directora médica del sanatorio, Marisa Lafranconi, la paciente presenta un íleo posoperatorio —una parálisis transitoria del intestino— que aún no ha revertido. Por este motivo, Cristina continúa con drenaje peritoneal y tratamiento antibiótico endovenoso, sin fecha de alta definida.
Una complicación que prolonga la internación
El íleo postoperatorio es una complicación frecuente en cirugías abdominales complejas, pero su persistencia más allá de la primera semana suele requerir controles permanentes y limita la recuperación funcional del paciente. En el caso de la ex mandataria, esta condición explica la prolongación de la internación y la ausencia de señales claras de mejoría.
Cristina Kirchner pasó Nochebuena y Navidad internada, sin poder compartir las celebraciones en condiciones normales con su familia, y todo indica que también recibirá el Año Nuevo en la clínica, bajo observación médica continua.
Silencio público y expectativa política
Desde su ingreso al sanatorio, la ex presidenta no emitió mensajes públicos ni realizó publicaciones en redes sociales, un hecho llamativo tratándose de una figura central de la política argentina y habitual comunicadora directa con su base de apoyo. Ese silencio prolongado alimenta la expectativa y la inquietud tanto en su entorno como en amplios sectores de la militancia kirchnerista.
El Sanatorio Otamendi mantiene un estricto protocolo de confidencialidad, y la única información disponible surge de los partes médicos oficiales, sin acceso a voceros alternativos ni declaraciones de allegados.
Internación en un contexto de alta tensión judicial
La emergencia médica que derivó en la internación se produjo mientras Cristina Fernández de Kirchner cumple prisión domiciliaria tras la condena en la causa conocida como “Vialidad”, vinculada al presunto direccionamiento de la obra pública en Santa Cruz durante sus mandatos presidenciales.
Desde el kirchnerismo, organismos de derechos humanos y referentes políticos se denuncia que el fallo forma parte de una estrategia de persecución judicial y lawfare, lo que agrega una fuerte carga política y simbólica al delicado cuadro de salud que atraviesa la ex mandataria.
La coincidencia entre el proceso judicial, la condena firme y una internación prolongada en vísperas de Año Nuevo refuerza el clima de tensión, sensibilidad social y expectativa en torno a su evolución médica.
Mientras tanto, la atención sigue puesta en la difusión de nuevos partes médicos que permitan confirmar una mejora concreta en el estado de salud de una de las figuras más influyentes de la política argentina contemporánea.






